La llegada del principal dirigente nacional de la Confederación Nacional de Juntas Vecinales de Bolivia, Benjamín Cáceres, fue confirmada en medio del conflicto que atraviesa la Fejuve de Tarija. Según informó Ronald Garnica Chavarría, quien continúa al frente de la dirigencia, el objetivo de su presencia es buscar una salida a la disputa interna que se generó en la organización vecinal.
Garnica sostuvo que mantiene el cargo y expresó su expectativa de ser ratificado, aunque insistió en que la solución debe construirse en el marco del estatuto y mediante el consenso. Señaló además que la oficina de la Fejuve permanece abierta y que este viernes se desarrollará una reunión ampliada para tratar de encaminar una salida al problema.
De acuerdo con su versión, la convocatoria fue extendida a todos los presidentes de barrio, a exdirigentes de la Fejuve y a representantes de las provincias, con especial énfasis en Bermejo, desde donde surgieron cuestionamientos en su contra. En ese contexto, afirmó que la directiva busca resolver la situación sin romper los procedimientos internos de la organización.
El dirigente aseguró que en ningún momento se interrumpió su mandato y cuestionó la validez de la resolución con la que se dispuso su expulsión, al considerar que no se respetó el procedimiento establecido en el estatuto. También defendió la gestión de su directiva y manifestó que esperan concluir el periodo “por la puerta grande”, sin salir “por las ventanas”, como dijo al referirse a sus detractores.
Garnica explicó que el conflicto se originó a partir de un pedido que realizó durante una marcha de protesta, en la que solicitó la renuncia del vocero gubernamental. Aseguró que, tras esa postura, surgieron represalias y que el tema terminó politizándose.
Consultado sobre si la llegada de Benjamín Cáceres implica una ratificación de su cargo, rechazó esa interpretación y afirmó que el dirigente nacional escuchará a las partes antes de impulsar una salida ajustada al estatuto y a la legalidad.
En otro punto, al ser preguntado sobre dirigentes que también trabajan como funcionarios públicos de la alcaldía, Garnica respondió que no le corresponde intervenir en asuntos laborales. Indicó que él llegó al cargo por sucesión y que no puede cuestionar que una persona desempeñe funciones en una entidad pública.
Añadió que el estatuto permite que haya dirigentes que sean funcionarios, aunque no en cargos jerárquicos. Según dijo, no solo existen casos en la alcaldía, sino también en la gobernación y en el gobierno, por lo que considera que no le corresponde expulsar a nadie si se trata de derechos.