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El Ministerio de Gobierno de Bolivia manifestó este miércoles su inquietud por el volumen de detenciones de extranjeros registradas en los operativos antidroga, en un contexto en el que también se reporta el decomiso de armas de grueso calibre y de decenas de avionetas presuntamente utilizadas para transportar cocaína fuera del país.

El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, sostuvo ante los medios que los resultados de las tareas de interdicción de las fuerzas antidrogas contrastan con las cifras difundidas el martes por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc), que reflejan un aumento de los cultivos de hoja de coca, de 34.000 hectáreas en 2024 a 36.400 en 2025.

Oviedo afirmó que en el último tiempo se ha desarticulado una gran cantidad de laboratorios de producción de cocaína y que se han producido numerosas detenciones de ciudadanos extranjeros, entre ellos colombianos, brasileños y paraguayos. También habló de un importante decomiso de sustancias controladas, aunque sin detallar cantidades.

En ese mismo balance, el ministro indicó que en los últimos meses fueron confiscadas más de 80 avionetas que dieron positivo en pruebas de microaspirado y que, según dijo, efectivamente eran utilizadas para trasladar cocaína al exterior. Añadió que lo más preocupante es el hallazgo de armas de grueso calibre, aunque remarcó que la Policía boliviana avanza en una etapa de reinstitucionalización.

Las declaraciones de Oviedo se produjeron un día después de que el director de operaciones de la Unodc, Bo Mathiasen, advirtiera que en Bolivia operan mafias y conexiones con el crimen organizado transnacional. En sus contactos con medios locales, señaló además que estas estructuras no solo están vinculadas al narcotráfico, sino también a la trata de personas y a la minería ilegal de oro, actividades en las que, según dijo, se está realizando lavado de activos.

Mathiasen también afirmó en declaraciones a la red boliviana de televisión UNO que una gran cantidad de la hoja de coca producida en Bolivia termina transformándose en cocaína destinada a mercados internacionales.

En paralelo, el Ministerio de Gobierno presentó en la víspera su Política Antidroga 2026-2030, una estrategia orientada a reducir los cultivos excedentarios de hoja de coca sobre la base de tres ejes: seguridad ciudadana, salud pública y desarrollo integral. El plan plantea una combinación de acciones para disminuir tanto la oferta como la demanda de drogas.

La iniciativa prevé una financiación de 492 millones de dólares para los próximos cinco años. De ese monto, el 56,3 % provendrá de la cooperación internacional y el resto será aportado por el Estado boliviano.

Se trata de la primera política antidroga presentada por un gobierno boliviano ajeno al Movimiento al Socialismo (MAS), fuerza que gobernó el país durante casi dos décadas, primero con Evo Morales entre 2006 y 2019, y luego con Luis Arce entre 2020 y 2025.

Desde la llegada al poder del presidente Rodrigo Paz, en noviembre de 2025, Bolivia ha buscado reforzar su cooperación internacional y establecer nuevos mecanismos de coordinación regional frente al crimen organizado y el narcotráfico.

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