La captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por parte de una operación militar estadounidense ha generado una marcada división en Bolivia, donde diversas figuras políticas, exmandatarios y la Cancillería han expresado posturas contrapuestas respecto a la situación en Venezuela y el papel que debe desempeñar la comunidad internacional.

El gobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, manifestó su respaldo a la detención de Maduro, señalando que este hecho demuestra que las dictaduras no son eternas. A través de sus redes sociales, Camacho calificó al mandatario venezolano como un líder que instauró un régimen autoritario mediante fraudes electorales, desde el cual se cometieron serias violaciones a los derechos humanos y se protegieron redes vinculadas al narcotráfico. Además, expresó su deseo de que el pueblo venezolano recupere la democracia, la libertad y la prosperidad.

En contraste, el expresidente Evo Morales rechazó la acción militar de Estados Unidos, calificándola como una agresión imperialista y denunciando una violación a la soberanía de Venezuela. Morales mostró su solidaridad con la población venezolana y condenó lo que describió como un bombardeo a gran escala contra el país caribeño, manifestando su oposición a la intervención extranjera.

Por su parte, la ex presidenta transitoria Jeanine Áñez afirmó que el proceso de liberación de Venezuela comenzó con la elección popular de Edmundo Gutiérrez, bajo la conducción de María Corina Machado. Áñez consideró que la caída de lo que denominó una “tiranía narcoterrorista” es irreversible y que Venezuela avanza hacia la restauración del Estado de derecho, con el retorno de líderes opositores y ciudadanos exiliados. En sus declaraciones, expresó un mensaje de esperanza y apoyo hacia una Venezuela libre.

El expresidente Luis Arce Catacora, por otro lado, rechazó de forma contundente la intervención militar estadounidense, denunciando el secuestro de Maduro y su esposa como un atentado contra la autodeterminación de los pueblos. Arce solicitó una respuesta inmediata de la comunidad internacional y pidió la intervención de las Naciones Unidas para evitar una escalada de consecuencias negativas.

En un comunicado oficial, la Cancillería boliviana manifestó un apoyo firme al pueblo venezolano en su búsqueda por recuperar la democracia, restablecer el orden constitucional y garantizar plenamente los derechos humanos. El texto señala que la crisis en Venezuela es producto del colapso del Estado de derecho y la captura institucional por parte de estructuras criminales. Por ello, considera indispensable iniciar una transición democrática que ponga fin al narcoestado, desmantele los mecanismos de represión y corrupción, y restablezca la legitimidad institucional.

Asimismo, Bolivia expresó su disposición a coordinar esfuerzos con la comunidad internacional para brindar asistencia humanitaria y proteger a la población civil venezolana. El pronunciamiento concluye con un llamado a una acción conjunta y responsable, destacando la importancia de apoyar al pueblo venezolano en un momento crítico para la estabilidad política de América Latina

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