La preocupación crece entre los campesinos de Tarija ante el avance de fenómenos naturales que ya están afectando la producción agrícola en distintos municipios. La sequía en la zona alta y las granizadas en la zona baja han comenzado a complicar la siembra y a provocar pérdidas en varios cultivos, según advirtió el dirigente de los trabajadores del agro, Herber Quispe Jurado.
Quispe señaló que la falta de agua se ha intensificado por la ausencia de lluvias, una situación que golpea con mayor fuerza a las comunidades rurales. Explicó que en la zona alta el problema principal es la sequía, mientras que en El Puente ya se declaró emergencia, y en la zona baja los daños están vinculados a las granizadas que han afectado parcelas y cosechas.
El dirigente de la Federación de Campesinos de Tarija indicó que hay comunidades perjudicadas en Cercado y en la provincia O’Connor, donde la granizada provocó la pérdida de cultivos de sandías, duraznos, ciruelos y maíz choclero, entre otros productos. A esto, dijo, se suma el impacto del fenómeno Súper Niño, que está agravando la situación en el campo.
Quispe también advirtió sobre otro problema que golpea a la zona alta, especialmente en El Puente: la minería ilegal. Según manifestó, esta actividad estaría contribuyendo al deterioro de las pocas fuentes de agua disponibles, al punto de que el río San Juan del Oro se encuentra prácticamente seco.
Ante este panorama, el dirigente hizo un llamado a las autoridades departamentales y a los asambleístas para que acudan a las comunidades y verifiquen personalmente la magnitud de la crisis. “No sean autoridades de escritorio, cuando iban a pedir el voto salieron, ahora hagan lo mismo, vayan, caminen, vean cómo está la gente”, reclamó, al insistir en que la situación de muchos cultivos es lamentable por la escasez de agua.
También remarcó que los campesinos son quienes garantizan la soberanía alimentaria para las familias y para la población en general, por lo que consideró urgente una respuesta inmediata para enfrentar los daños. A su juicio, la falta de reacción adecuada por parte de las autoridades está dejando sin atención una problemática que ya compromete la producción agrícola.
El sector campesino sostiene que necesita agua de manera urgente, ya sea mediante el traslado en cisternas o con la perforación de pozos surgentes, según corresponda, para mitigar los efectos de la sequía y salvar los cultivos, la cosecha y la producción en general. La preocupación es mayor porque, en la zona alta, la ausencia de lluvia pone en riesgo la pérdida total de los sembradíos, mientras que en la zona baja la poca producción que se espera puede desaparecer en cuestión de minutos por las granizadas.