Los productores lecheros de Tarija atraviesan una situación económica crítica y advierten que el precio actual de 5,75 bolivianos por litro de leche no alcanza para cubrir los costos de producción. Así lo confirmó el presidente del sector, Waldo Gamoal Gonzales, quien además reconoció que el consumo de leche en Bolivia es muy bajo y que esa realidad agrava aún más la crisis.
Gonzales explicó que el sector pide elevar el precio del litro a 7,30 bolivianos para evitar una quiebra económica. Según señaló, la producción se sostiene únicamente porque muchas unidades funcionan como empresas familiares, lo que permite reducir gastos laborales y mantener la actividad pese a las pérdidas.
El dirigente recordó que inicialmente el precio había subido 60 centavos, pero aun así se mantiene en 5,75 bolivianos, una cifra que calificó como insuficiente. Indicó que el 1 de enero los productores elaboraron una hoja de costos que fijaba el valor real del litro en 6,30 bolivianos, aunque después, con el incremento del diésel y la falta de subvención a la gasolina, ese cálculo fue actualizado hasta 7,30 bolivianos.
“Esto quiere decir que los productores de leche en Tarija y el país están en quiebra, en zona roja”, advirtió Gonzales, al pedir al Gobierno que “se ponga la mano al pecho” y regularice el precio de este producto.
La situación, según relató, ya está provocando que algunos productores se desprendan de su ganado lechero y abandonen el rubro. Aseguró que los industrializadores pagan 5,75 bolivianos por litro y, si los productores no aceptan ese monto, simplemente dejan de comprarles la leche.
Gonzales sostuvo que el Gobierno nacional debe buscar estrategias de apoyo para el sector y remarcó que la ley denominada “Bolivia lechera”, aprobada en el Senado, no es suficiente por sí sola. A su juicio, el problema central sigue siendo el precio que reciben los productores por su leche.
También advirtió que el sector está al borde del colapso y que, si todavía logra sostenerse, es gracias al trabajo familiar. Explicó que contratar personal adicional ya no sería viable para muchas unidades productivas.
El dirigente afirmó además que, debido a la eliminación de algunas subvenciones en el país, que comenzaron durante el gobierno de Luis Arce Catacora, los productores redujeron su producción en un 35%. Dijo que esa caída es significativa y refleja la magnitud de la crisis que enfrenta el sector lechero boliviano.
A la par de los problemas de producción, Gonzales señaló que el consumo per cápita de leche en Bolivia también está disminuyendo, lo que se traduce en desnutrición y mala alimentación. Estimó que cada boliviano consume 61 litros de leche al año, cuando lo recomendable sería llegar a 120 litros.
En su criterio, el Gobierno no tiene políticas efectivas para mejorar el consumo de leche en el país. Sostuvo que la desnutrición va en aumento no solo por la baja ingesta de este producto, sino también por el menor consumo de otros alimentos como los cereales, por lo que consideró urgente impulsar medidas que fortalezcan tanto la demanda como la producción.
En ese contexto, el subgobernador y el alcalde de San Lorenzo, Oscar López y Omar Méndez, destacaron la aprobación en el Senado de la ley que otorga incentivos a los productores lecheros y pidieron a los diputados tratarla cuanto antes. Según se explicó, esos incentivos consisten en una subvención del 50% para algunos insumos que el sector compra para alimentar a su ganado, entre ellos maíz, soya y sales minerales, con financiamiento del Gobierno nacional.