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YPFB Corporación abrió una nueva etapa en el negocio del transporte de gas natural con la habilitación de infraestructura boliviana para trasladar producción argentina hacia el mercado brasileño. El presidente ejecutivo de la estatal petrolera, Sebastián Daroca, informó en Bermejo que la operación comenzó el 2 de octubre y contempla el movimiento de entre 2 y 3 millones de metros cúbicos diarios de gas natural.

De acuerdo con la explicación del ejecutivo, el esquema se apoya en 11 contratos que fueron suscritos con su participación directa para hacer posible el transporte del energético desde Argentina, a través del sistema de ductos existente en territorio boliviano, hasta su destino final en Brasil. La operación modifica la dinámica tradicional del negocio gasífero regional, ya que Bolivia pasa a desempeñar un rol de tránsito y provisión de infraestructura, mientras Argentina aporta el gas y Brasil actúa como mercado de destino.

Para YPFB, esta modalidad abre una fuente adicional de ingresos asociada al servicio de transporte y al aprovechamiento de los ductos nacionales. Daroca destacó que el potencial económico de esta operación es significativo, considerando los volúmenes previstos y la posibilidad de generar recursos a partir de una infraestructura que durante años estuvo orientada principalmente al traslado de gas boliviano hacia Argentina y Brasil.

La iniciativa también tiene un peso estratégico para Bolivia en un contexto de cambios en el mercado regional de gas natural. La menor disponibilidad de producción nacional y el incremento de la oferta argentina, impulsado especialmente por el desarrollo de Vaca Muerta, alteraron los flujos habituales y dieron paso a nuevas oportunidades de integración energética entre los tres países.

En ese escenario, el uso del territorio y de los ductos bolivianos para conectar la oferta argentina con la demanda brasileña permite que el país siga vinculado a una ruta relevante del comercio regional de hidrocarburos. La infraestructura existente adquiere así una utilidad renovada, más allá del transporte de producción propia.

Daroca también subrayó el impacto que esta operación puede tener en las relaciones energéticas con Argentina y Brasil. La habilitación del corredor muestra que la infraestructura boliviana puede funcionar como vía de conexión entre ambos mercados y ofrecer una alternativa logística para el abastecimiento brasileño.

Uno de los mercados más importantes dentro de este esquema es Mato Grosso, estado brasileño que representa un centro relevante de demanda energética y que, según la explicación del presidente de YPFB, venía siendo abastecido mediante distintas opciones evaluadas por Brasil ante los cambios en la disponibilidad y procedencia del gas.

La continuidad de ese flujo comercial resulta clave para Bolivia, porque permite que sus ductos sigan integrando las rutas de abastecimiento del mercado brasileño. De esa manera, el país puede obtener ingresos por transporte incluso cuando el gas que circula por sus instalaciones tiene origen extranjero.

La operación también coloca a YPFB ante el reto de consolidar una nueva línea de negocios vinculada al transporte internacional de hidrocarburos. La capacidad instalada de los gasoductos bolivianos puede convertirse en un activo estratégico en un escenario regional en el que Argentina amplía su potencial exportador y Brasil busca asegurar fuentes diversificadas de suministro.

El acuerdo entre los tres países refleja, además, una transformación del papel de Bolivia dentro de la cadena gasífera sudamericana. Si antes el eje principal estaba concentrado en la producción y exportación del gas boliviano, las condiciones actuales abren espacio para explorar oportunidades asociadas al tránsito, almacenamiento, transporte y conexión entre mercados.

Para YPFB, la operación iniciada el 2 de octubre representa una oportunidad para generar ingresos adicionales y sostener la relevancia de la infraestructura nacional. Para Argentina, significa una vía para ampliar el acceso de su producción al mercado brasileño; y para Brasil, incorpora una ruta más para recibir gas natural destinado a cubrir su demanda.

El alcance de esta operación dependerá de la vigencia de los contratos, de los volúmenes efectivamente transportados y de las condiciones comerciales que se establezcan entre las partes. Aun así, el acuerdo ya marca una nueva etapa para el sistema boliviano de transporte de gas y refuerza la posibilidad de que el país mantenga un papel dentro del mapa energético regional.

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