El Senado, compuesto por treinta y seis escaños y con la representación de cuatro formaciones políticas, ha iniciado recientemente su periodo de sesiones. La Cámara Alta procedió con celeridad a la conformación de su mesa directiva, un proceso que, junto con la validación de las credenciales y la toma de juramento de los legisladores titulares y suplentes, se completó en menos de treinta minutos.

Para la elección de la nueva cúpula, se presentó una única propuesta de lista, permitiendo a los senadores votar Sí para aprobarla en su totalidad o No en caso de desacuerdo. La nómina propuesta para la mesa directiva quedó integrada de la siguiente manera: la presidencia fue asignada a Diego Ávila, del Partido Demócrata Cristiano (PDC); la primera vicepresidencia recayó en Soledad Chapetón, de Unidad; la segunda vicepresidencia fue para Kathia Quiroga, de Libre; en la primera secretaría se designó a Jazmine Estibaliz Villarroel, del PDC; la segunda secretaría fue para Julio Diego Romaña, de Libre; y finalmente, la tercera secretaría la ocupó Rosa Tatiana Áñez, de Unidad.

Conforme al artículo 35 del reglamento interno del Senado, la mesa directiva se estructura con un presidente, dos vicepresidentes y tres secretarios. La distribución de estos cargos se realiza considerando la fuerza de los bloques parlamentarios: la presidencia, la primera vicepresidencia, y las secretarías primera y tercera corresponden a la agrupación mayoritaria, mientras que la segunda vicepresidencia y la segunda secretaría son asignadas al bloque minoritario.

La composición de los bloques parlamentarios se estableció con el PDC y Unidad conformando la mayoría, en tanto que Libre y Súmate integraron la minoría. La lista de candidatos para la mesa directiva había sido previamente consensuada por los líderes de estas bancadas.

Durante el proceso, la senadora Claudia Mallón Vargas, única representante de Súmate, manifestó su desacuerdo por no haber sido incluida en la directiva. Argumentó que, al disputarse seis cargos entre cuatro partidos, todos los grupos deberían haber sido considerados. Sin embargo, su objeción no prosperó, dado que se le recordó que no había formalizado su reclamo dentro del plazo establecido por la normativa.

Finalmente, la votación para la mesa directiva arrojó un resultado contundente: de los treinta y seis senadores presentes, treinta y dos emitieron su voto a favor de la nómina propuesta. Se registraron dos votos en contra y dos votos en blanco

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