La afirmación de que el expresidente Evo Morales, durante su mandato, sustrajo dos diamantes de la Medalla Presidencial, también conocida como la Medalla del Libertador Simón Bolívar, para encargar un anillo para la fiesta de quince años de su hija Eva Liz Morales, carece de veracidad. Marcelo Arias de la Vega, quien anteriormente se desempeñó como Director General de Ceremonial del Estado y a quien se le atribuyó erróneamente esta información, ha desmentido categóricamente tales aseveraciones.
El diplomático refutó enérgicamente haber emitido declaraciones de tal magnitud, que implicaran acusaciones contra un exjefe de Estado. Arias de la Vega calificó la imputación como completamente infundada, señalando que jamás emitiría un juicio de valor con connotaciones tan perjudiciales ni se constituiría en un juez para proferir semejante barbaridad. Desestimó la premisa completa como un hecho jalado de los pelos.
Esta narrativa particular, que sugería la supuesta extracción de diamantes de la Medalla de Bolívar por parte de Morales, circuló recientemente a través de un breve video en línea. Este contenido digital, que mostraba una imagen de Arias de la Vega extraída de una entrevista televisiva, alegaba que el expresidente había mandado a confeccionar un anillo para su hija Evaliz utilizando estas piedras preciosas del emblema más significativo de la nación, citando a Arias de la Vega como la fuente de esta información.
Arias de la Vega aclaró que, en efecto, durante una aparición televisiva, abordó un contexto histórico en el que se registró la sustracción de piezas de diamante de la medalla. Sin embargo, enfatizó que estos sucesos ocurrieron hace más de cuarenta años, mucho antes del establecimiento de la democracia en Bolivia en 1982. Deliberadamente, se abstuvo de mencionar fechas o nombres específicos de aquel período distante, adhiriéndose a un principio ético de no juzgar ni emitir juicios de valor sobre ninguna persona. Subrayó que los hechos a los que se refirió son completamente ajenos al período democrático que abarca desde 1982 hasta la actualidad.
Condenó el uso selectivo de sus declaraciones, describiéndolo como un acto deliberado de tergiversación. Según Arias de la Vega, tomar un fragmento de su declaración y atribuirle connotaciones de tipo político fue una intención maliciosa para dañar la imagen del expresidente Morales y su familia. Reiteró que la afirmación carecía de fundamento y buscaba únicamente perjudicar la reputación pública del exmandatario.
La Medalla Presidencial posee una inmensa trascendencia como símbolo de los dos siglos de historia de Bolivia, considerada la joya más importante del tesoro histórico de la nación. Es uno de los emblemas nacionales fundamentales que los presidentes lucen al asumir su cargo. La Dirección General de Ceremonial del Estado está ultimando los preparativos para que, el próximo 8 de noviembre, día de la transmisión de mando, la Medalla de Bolívar vuelva a engalanar el cuello del presidente electo, Rodrigo Paz Pereira.
En el año 2025, esta venerable joya estatal celebrará su Bicentenario de creación. El primero en portarla fue el Libertador Simón Bolívar, para quien fue diseñada en 1825. En su testamento, tras su fallecimiento en 1830, Bolívar expresó su voluntad de devolver al pueblo de Bolivia la medalla que había recibido de él. A lo largo de la historia boliviana, casi todos los jefes de Estado han lucido esta distinguida pieza.
Para salvaguardar este invaluable artefacto, el expresidente Jorge Tuto Quiroga aprobó el Decreto Supremo Nº 26676 el 2 de julio de 2002. El Artículo 6 de esta normativa establece la obligatoriedad de realizar una auditoría de la Medalla Presidencial al finalizar cada período constitucional. El decreto estipula explícitamente que el Ministerio de la Presidencia, a través de su Auditoría Interna, es el responsable de llevar a cabo esta revisión
