El cantautor boliviano Luis Rico Arancibia falleció, de acuerdo con el reporte de familiares y allegados, dejando un profundo vacío en la música nacional. Su nombre quedó asociado durante décadas a una obra marcada por el compromiso social, la memoria histórica y la reivindicación popular, rasgos que definieron una trayectoria artística que se extendió por más de medio siglo.
Nacido el 15 de mayo de 1945 en Tupiza, Potosí, Luis Rico fue considerado uno de los principales referentes de la canción social boliviana. Desde sus interpretaciones y composiciones, construyó un repertorio que retrató realidades diversas del país y recuperó historias, personajes y expresiones culturales de regiones como el altiplano, los valles y el oriente boliviano.
Su propuesta musical también se nutrió de ritmos latinoamericanos, entre ellos la zamba y el joropo, además de otras expresiones folklóricas de la región. Esa amplitud artística le permitió consolidar una identidad propia dentro de la música boliviana, con canciones que trascendieron por su contenido y por la manera en que dialogaban con la realidad social del país.
Entre las obras vinculadas a su trayectoria figuran Cuando Tenga la Tierra, Moto Méndez, Elegía a Juana Azurduy y Matrimonio en el Conventillo. También fue ampliamente reconocido por su interpretación de Viva mi patria Bolivia, composición de Apolinar Camacho, una de las piezas más asociadas a su voz y a su presencia en el escenario musical nacional.
La vida del cantautor estuvo atravesada además por el exilio durante las dictaduras militares en Bolivia. Su postura política y el contenido de sus canciones lo llevaron a salir del país en dos oportunidades. En 1976 fue enviado a Francia durante el régimen de Hugo Banzer y, posteriormente, en 1980, debió partir hacia México durante el gobierno de Luis García Meza.
Durante varios años recorrió Europa y difundió la música boliviana y latinoamericana, con presentaciones que encontraron acogida en países como Francia y Suiza. Esa etapa consolidó también su papel como difusor de la cultura nacional fuera de las fronteras del país.
Su aporte fue reconocido en 2013 con el Premio Nacional de Cultura de Bolivia. Más recientemente, en 2024, recibió el Premio Maya Internacional por su trayectoria artística, distinciones que confirmaron la relevancia de su legado en la escena cultural boliviana.
Con su fallecimiento, Bolivia despide a una de las voces más representativas de la canción social, un artista cuya obra estuvo dedicada a narrar historias, preservar la memoria histórica y reflejar distintas realidades del país.