La música boliviana perdió a una de sus voces más representativas con el fallecimiento de Luis Rico Arancibia, cantautor, compositor e intérprete que a lo largo de su trayectoria se consolidó como uno de los principales defensores de la canción social y de protesta en el país. Su nombre quedó ligado a una obra marcada por la denuncia, la memoria histórica y la reivindicación de las luchas populares, siempre acompañado por la guitarra, su instrumento inseparable.
Nacido el 15 de mayo de 1945 en Tupiza, Potosí, Rico inició su camino artístico a finales de la década de 1960, cuando alzó la voz para denunciar la Masacre de San Juan en los centros mineros. Desde entonces, su trabajo musical mantuvo una fuerte conexión con las realidades sociales del país y con la riqueza cultural boliviana, que supo retratar a través de composiciones cargadas de identidad y contenido histórico.
Su compromiso con la democracia también marcó su vida personal. Durante los gobiernos de Hugo Banzer y Luis García Meza, tuvo que vivir en el exilio en Francia y México debido a su activismo político. Esa experiencia no apagó su creación artística, sino que reforzó una obra en la que confluyeron ritmos del altiplano, los valles y el oriente boliviano, fusionados e interpretados con un estilo propio.
A lo largo de su carrera dejó canciones que se convirtieron en referentes de la música nacional, entre ellas Cuando tenga la tierra, Moto Méndez, Elegía a Juana Azurduy, Matrimonio en el conventillo, Pucha Caray, El último Tincu en París y Panorama Yungueño, una pieza emblemática por su recorrido geográfico y su valor dentro de su repertorio.
Su aporte artístico fue reconocido en distintas etapas de su vida. En 2013 recibió el Premio Nacional de Cultura otorgado por el Estado boliviano, y en 2024 fue distinguido con el Premio Maya Internacional por su trayectoria artística. Más recientemente, también recibió un homenaje del Legislativo en un acto realizado en el Teatro Municipal Alberto Saavedra Pérez de La Paz.
Luis Rico murió a los 81 años, dejando un profundo pesar en el ámbito cultural y social de Bolivia. Su partida cierra la vida de un artista cuya obra trascendió lo musical para convertirse en testimonio, denuncia y memoria de un país.