El crédito del Fondo Monetario Internacional (FMI) no resolverá por sí solo la situación económica de Bolivia, de acuerdo con el análisis del economista Carlos Aranda, quien sostuvo que el financiamiento debe entenderse como el inicio de un proceso de reformas que el país ha venido postergando desde hace al menos 11 años.
Aranda afirmó en entrevista con UNITEL que el acuerdo con el organismo internacional era “inevitable”, pero insistió en que su alcance no debe interpretarse como una solución inmediata a los problemas estructurales de la economía. “Era inevitable, pero es importante que la gente entienda que el crédito del Fondo es un punto de partida, no de llegada. No se solucionaron los problemas. Vino el Fondo. Conseguimos este financiamiento para hacer las reformas que el país viene aplazando durante 11 años”, señaló.
Las declaraciones del economista se producen luego de que el ministro de Economía y Finanzas Públicas, Christian Morales, explicara que el entendimiento con el FMI permitirá asegurar 1.900 millones de dólares y que incluye medidas de protección a través de programas sociales, además de acciones para reducir la inflación y ordenar el mercado cambiario.
Morales también indicó que el acuerdo apunta a ordenar las finanzas públicas y recuperar la capacidad productiva. Según lo expuesto por la autoridad, el plan contempla una reducción del déficit fiscal desde 9,1% en 2026 hasta cerca de 2% en 2031.
Aranda consideró que el efecto de esas medidas estará directamente ligado al ajuste de las cuentas públicas, tomando en cuenta que Bolivia parte de un déficit que alcanza el 12%. En ese marco, explicó que la meta supone una reducción significativa, lo que implicaría recortes en partidas públicas, subsidios a los carburantes, transferencias y salarios del sector público.
Para el economista, el aspecto más importante del acuerdo no está en el monto de recursos que pueda ingresar al país, sino en la posibilidad de encarar cambios que, a su juicio, debieron adoptarse desde 2014. En su lectura, las decisiones que ahora deberán ejecutarse en los próximos cuatro años fueron postergadas durante demasiado tiempo.
“Entonces, es importante que la gente entienda que parte de la crisis que se va a sentir es por haber acumulado desequilibrios que había que limpiar mucho antes”, remarcó.