El virus Shamonda, hasta ahora detectado sobre todo en ganado vacuno, ha saltado al foco internacional después de que en Francia se haya confirmado la muerte de una persona con inmunodepresión severa que dio positivo en este patógeno. Se trata del primer caso en un ser humano de un virus que se consideraba no zoonótico, es decir, no transmisible a las personas.
Según la información difundida por el Ministerio español de Agricultura, el Shamonda, abreviado como SHAV, pertenece al género Orthobunyavirus y se transmite principalmente por mosquitos picadores del género Culicoides. En el ámbito animal, el ganado bovino figura como un hospedador importante y es susceptible tanto a la infección como al desarrollo de la enfermedad clínica.
También parecen poder infectarse ovejas y cabras, aunque en estos casos no presentan síntomas. En caballos y otros equinos se han detectado animales positivos con sintomatología nerviosa, si bien no ha podido demostrarse una relación causal entre la presencia del virus y los signos clínicos observados.
En bovinos, las infecciones agudas pueden provocar fiebre, diarrea y una caída de la producción de leche de entre un 10 y un 20 % durante un periodo de 7 a 10 días. La morbilidad puede ser muy elevada, aunque la mayoría de los animales adultos parecen recuperarse. Por el momento, no se ha observado una mortalidad atribuible directamente al virus.
La prevención y el control siguen siendo, de momento, la principal herramienta frente a esta enfermedad, ya que no existe ninguna vacuna. Las medidas deben centrarse en la lucha contra el mosquito Culicoides, con el uso de repelentes y desinfectantes, además del tratamiento veterinario sintomático en los animales afectados.
El Ministerio español de Agricultura recuerda que el Shamonda fue detectado por primera vez en Nigeria a mediados de la década de 1960 y que, hasta 2026, se había notificado de forma esporádica en distintas zonas de África occidental, oriental y meridional, así como en Japón. Este pasado verano se identificó por primera vez en Europa Central, en Suiza, una variante denominada Shamonda-Europe. Desde entonces, se han registrado casos en Alemania, Francia y posteriormente en Austria, Bélgica, Países Bajos, Liechtenstein e Italia.
En el caso francés, el virus fue detectado a principios de septiembre y se ha confirmado en 37 departamentos, en explotaciones de ganado bovino donde se habían observado animales con signos clínicos. Además, en Europa se han identificado dos tipos genéticamente diferenciados: Shamonda tipo 1, presente principalmente en Suiza, Francia, el sur de Alemania y Austria, y Shamonda tipo 2, localizado en Bélgica, Países Bajos, el norte de Alemania y el noroeste de Francia.
El Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) informó este jueves de que sigue de cerca la situación tras la confirmación por parte de las autoridades francesas de la primera muerte de una persona contagiada por Shamonda. El hombre, del que no se ha facilitado ni la edad ni la identidad, estaba ingresado en un hospital de Lyon, en el sureste del país, con un cuadro de inmunodepresión severa y falleció a comienzos de este mes, según comunicó el Gobierno francés.
El ECDC subrayó en un comunicado que la gravedad de su enfermedad lo hacía más vulnerable a las infecciones y que ahora se investiga si el virus causó o contribuyó a su muerte, así como la forma en que adquirió la infección.
Entre los especialistas consultados a través de la plataforma Science Media Centre, la profesora titular del departamento de Sanidad Animal de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Murcia, Mónica González, considera que tras este caso en Francia probablemente será necesario realizar un estudio retrospectivo para determinar serológicamente cuánta gente podría estar infectada de forma subclínica, sin síntomas.
González apuesta por no alarmar, aunque señala que el reto inmediato pasa por reforzar la vigilancia integrada entre médicos, veterinarios, biólogos y entomólogos.
En la misma línea, el investigador del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC) y de la Universidad de Castilla-La Mancha, David Roiz, ha insistido en que no existe riesgo para la población general, al tratarse de un paciente inmunodeprimido. A su juicio, en un contexto globalizado, con movimiento de animales y mercancías y con el cambio climático como factor