En el inicio de la asamblea de la ONU, António Guterres expresó su preocupación por un fenómeno que, según advirtió, avanza con rapidez: la creciente cesión de poder de los seres humanos a las máquinas. El secretario general de Naciones Unidas alertó además sobre el peso cada vez mayor de las grandes empresas tecnológicas y sobre un escenario internacional atravesado por la fragmentación de los mercados y el debilitamiento de la cooperación.
Guterres sostuvo que la inteligencia artificial sorprendió incluso a quienes contribuyeron a desarrollarla y remarcó que los seres humanos están entregando cada vez más capacidad de decisión a sistemas automatizados. En ese marco, señaló que las armas letales autónomas ya son una realidad militar, una advertencia con la que buscó subrayar la urgencia de establecer reglas multilaterales para responder a los desafíos que plantean la tecnología, el clima, la desigualdad y los conflictos.
Aunque reconoció que el avance hacia un mundo multipolar es una tendencia irreversible, también describió un panorama de “mercados fracturados y cooperación menguante”. En su mensaje, no descartó la competencia entre potencias para impulsar la fortaleza económica, pero advirtió que esa rivalidad no debería derivar en confrontación.
En ese sentido, pidió que Estados Unidos y China encuentren un acuerdo sobre el futuro de la inteligencia artificial. Al mismo tiempo, insistió en la necesidad de contar con un organismo multipolar como las Naciones Unidas para ordenar la convivencia internacional y defendió los principios de la carta fundadora de 1945, entre ellos la paz y la seguridad internacionales, la solución pacífica de controversias, la igualdad soberana de los Estados y la cooperación entre los pueblos.
Guterres también destacó la vigencia de otros valores centrales del texto fundacional de la ONU, como la protección de los derechos humanos, la dignidad de las personas, la igualdad entre mujeres y hombres y el compromiso con el progreso social dentro del respeto al derecho internacional.
Finalmente, llamó a asumir con responsabilidad el rumbo del progreso en un contexto atravesado por la inteligencia artificial y planteó tres grandes pruebas para quienes ejercen el poder: decidir sobre la guerra y la paz, sobre la riqueza y la desigualdad, y sobre el caos climático. “La paz es la existencia de límites jurídicos al uso del poder”, afirmó.