Desde este lunes 5 de octubre, el Ministerio Público inicia una nueva etapa bajo la conducción del abogado José Armando Urioste Viera, nacido en Chuquisaca y criado en Beni, cuya designación como fiscal general interino se produjo tras una sesión legislativa marcada por el desgaste, los desacuerdos y un giro inesperado en las negociaciones.
Su nombre no figuraba al inicio entre las principales opciones consideradas por el pleno de la Asamblea Legislativa como eventual sucesor de Róger Mariaca. En un primer momento, el favorito de la mayoría era el abogado Gonzalo Flores, propuesto por el PDC. Sin embargo, después de cinco intentos y más de tres horas de votación durante la madrugada del sábado, Flores no consiguió reunir los dos tercios necesarios para ser elegido fiscal general interino.
Cuando la sesión parecía encaminada a un nuevo cuarto intermedio, con la posibilidad de suspender la definición hasta este lunes o martes, desde la directiva surgió una propuesta distinta: dejar de lado a los primeros postulantes y reiniciar la elección desde cero. Fue en ese momento cuando apareció el nombre de Urioste Viera, una opción que, según relataron algunos asambleístas a EL DEBER, generó primero dudas sobre su perfil y sus antecedentes, pero terminó imponiéndose como una alternativa de consenso entre las distintas bancadas.
La definición llegó a las seis de la mañana con 20 minutos del sábado 3 de octubre, luego de casi 20 horas de sesión. En ese momento, el presidente en ejercicio de la Asamblea, Diego Ávila, anunció que se había alcanzado un acuerdo sobre la base de un nuevo nombre. Minutos después pidió al diputado Ricardo Rada, del PDC, que expusiera la hoja de vida del postulante. Acto seguido, Ávila informó que la votación sería por signo y pidió a quienes respaldaban a Urioste que se pusieran de pie y levantaran la mano. Tras el conteo, anunció que había más de dos tercios de apoyo y dio por seleccionado al nuevo fiscal general interino.
A las seis de la mañana con 23 minutos, Ávila cerró la maratónica sesión entre aplausos de buena parte de los asambleístas, que abandonaron el hemiciclo apenas sonó la campañilla.
La elección de Urioste se produjo después de que la Asamblea Legislativa cumpliera dos pasos previos considerados clave para reencauzar la Fiscalía General del Estado. Primero, modificó la Ley Orgánica del Ministerio Público 260 del 11 de julio de 2012, con la aprobación y sanción de la Ley 1773, promulgada de inmediato por el presidente Rodrigo Paz. Luego, aprobó la suspensión definitiva de Roger Mariaca como fiscal general.
Con ese escenario ya resuelto, el siguiente desafío era designar a la nueva autoridad. Pero el cálculo político terminó fallando. Tras cinco rondas de votación, Gonzalo Flores no alcanzó los dos tercios, mientras que William Herrera, propuesto por las bancadas de Libre y Unidad, quedó atrás en la disputa. En medio de ese bloqueo, el diputado Carlos Alarcón explicó a EL DEBER que el presidente Ávila intentó cambiar el sistema de votación de nominal a voto por urna, es decir, secreto, propuesta que fue rechazada. Según dijo, una vez definida una modalidad de votación, esta debía mantenerse para garantizar la transparencia del proceso.
Fue entonces cuando la directiva volvió a reunirse y apareció la opción de Armando Urioste como una salida de consenso. La senadora y primera vicepresidenta del Senado, Soledad Chapetón, señaló que el nombre del abogado no surgió de manera improvisada, sino que formaba parte de una lista elaborada por cada bancada y presentada en las reuniones previas. Indicó que en esos encuentros se habían puesto sobre la mesa varias referencias e iniciativas, y que Urioste ya había aparecido en otras convocatorias del Parlamento vinculadas a la preselección y selección de postulantes al Órgano Judicial, al Tribunal Constitucional y también a la elección de fiscal general realizada en 2024, aunque entonces no avanzó en las fases requeridas.
Chapetón afirmó que, tras revisar su perfil profesional, el nombre de Urioste no encontró objeciones y terminó recibiendo el visto bueno de la mayoría, si no de todas las bancadas. Con ello, la Asamblea optó por cerrar filas en torno a una sola alternativa antes de retomar la sesión, al mismo tiempo que descartaba la modificación del sistema de votación planteada por Ávila