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Antalya, en el sur de Turquía, acoge desde este lunes la gran cita anual del clima, la COP31, en un contexto marcado por señales científicas cada vez más preocupantes y por una agenda cargada de asuntos de fondo, entre ellos el futuro de los combustibles fósiles, la financiación climática y la crisis energética.

Entre el 9 y el 20 de noviembre, delegaciones de cerca de 200 países se darán cita en territorio turco para una conferencia en la que no se prevén grandes acuerdos de alcance global, aunque sí una “agenda de la acción” impulsada por la presidencia turca en varias materias. La conducción de la cumbre será bicéfala, con Australia al frente de las negociaciones.

La reunión llega después de semanas en las que distintos estudios científicos han dejado indicadores inquietantes, como el récord registrado en 2025 en las concentraciones de gases de efecto invernadero. A ello se suman episodios extremos recientes, como la mortífera riada en Nepal en agosto y las decenas de miles de muertes provocadas por el calor extremo en Europa, que volvieron a poner en primer plano las consecuencias del calentamiento global.

También está en cuestión el objetivo más ambicioso del Acuerdo de París de 2015: limitar el aumento de la temperatura media mundial a 1,5 ºC respecto a la era preindustrial. La ONU ya ha advertido de que ese umbral podría superarse en los próximos años e incluso alcanzarse un incremento de +2,6 ºC en este siglo.

“Esta es la primera COP en la que está claro más allá de toda duda razonable que el mundo rebasará el objetivo de 1,5 ºC”, afirmó el ministro turco de Medio Ambiente y presidente de la conferencia, Murat Kurum. Aun así, añadió que “el objetivo de 1,5º sigue siendo nuestra brújula” y sostuvo que en Antalya habrá que empezar a responder a las nuevas realidades derivadas de superar temporalmente ese límite. Desde Panamá, la negociadora jefa Ana Aguilar subrayó por su parte que “la ciencia nos indica aún que podemos regresar” por debajo de ese umbral.

En esta edición no se esperan grandes decisiones vinculantes. “No será la COP que cambie el mundo”, resumió Paul Watkinson, ex negociador jefe de Francia, aunque sí consideró que se trata de una conferencia relevante para consolidar avances.

La presidencia turca ha puesto sobre la mesa una agenda de diez temas sobre base voluntaria. Entre ellos figuran una mejor gestión de los residuos para reducir las emisiones de metano y una mayor incorporación de los océanos en los planes climáticos nacionales. La propuesta más destacada de Ankara pasa por impulsar la electrificación del transporte, la construcción y la industria como vía para mejorar la eficiencia y reducir emisiones.

El objetivo planteado es que la electricidad represente el 35% del consumo energético global en 2035. La meta cuenta con respaldo amplio, aunque con matices por parte de las organizaciones ambientalistas. Anna Cárcamo, especialista de política climática de Greenpeace Brasil, advirtió que “no es suficiente con electrificar, si no hay por lo menos un 75% de fuentes de origen renovable” en la ecuación.

En materia de combustibles fósiles, tampoco se prevén compromisos de carácter vinculante. Sin embargo, Brasil llevará a la cumbre su hoja de ruta para abandonarlos progresivamente, en función de las circunstancias de cada país, un planteamiento presentado esta misma semana. “La transición es inevitable, así que empiecen a planearla ahora, y lo antes posible, porque eso será bueno para su país, su sociedad y su economía”, señaló Ana Toni, directora de la COP30 celebrada el año pasado en Belém.

Turquía y Australia comparten además su dependencia del carbón, una cuestión que no pasará desapercibida en la conferencia. Australia, segundo mayor exportador mundial de esta materia prima altamente contaminante, afronta así una paradoja que será observada con atención. Kathryn McCallum, de la red Climate Action Network (CAN), criticó que “como país rico y productor de combustibles fósiles, Australia debería dar ejemplo”. La activista cuestionó además que el gobierno de Anthony Albanese haya aprobado desde 2022 decenas de proyectos vinculados con gas, petróleo y carbón.

Otro de los focos de la cumbre será el acceso de los países en desarrollo al dinero necesario para adaptarse al cambio climático. Entre las prioridades figuran medidas como diversificar cultivos

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Federico Enrique
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