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Bolivia impulsa la postulación del Laboratorio de Física Cósmica de Chacaltaya para que sea declarado patrimonio de la humanidad por la Unesco, una iniciativa sustentada en la trayectoria científica del centro y en los hitos de alcance internacional que se han desarrollado en esa montaña andina, situada a 5.220 metros de altitud y considerada la más alta del mundo.

El laboratorio, que pertenece a la estatal Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), se encuentra en la cordillera de los Andes, a unos 30 kilómetros de La Paz, y funciona oficialmente desde 1952. Para el director del Instituto de Investigaciones Físicas de la UMSA, Martín Subieta, la razón central de la candidatura está en la historia acumulada en ese espacio. Según explicó a EFE, la principal motivación es “la historia vinculada a grandes hitos científicos que se han hecho en esta montaña”.

Entre esos hitos figura la confirmación en Bolivia, en 1947, de la existencia del pión, una partícula subatómica descubierta en 1935 por el físico japonés Hideki Yukawa. Subieta recordó que fue el físico británico Cecil Frank Powell y su equipo de la Universidad de Bristol quienes lograron comprobar su existencia en Chacaltaya. Ese trabajo quedó luego estrechamente ligado a los reconocimientos que ambos científicos recibirían: Yukawa obtuvo el Premio Nobel de Física en 1949 por predecir la existencia del pión, mientras que Powell fue galardonado en 1950 por desarrollar un método fotográfico basado en placas de emulsión nuclear para registrar partículas subatómicas.

El director del instituto explicó además que, a través de la iniciativa de Powell, el científico brasileño César Lattes llegó a Bolivia en 1947 con los equipos detectores de esas partículas. Con el apoyo del español Ismael Escobar, a quien Subieta describió como el contacto en lo alto de la montaña, se consolidó el laboratorio científico en Chacaltaya, un proceso que también es considerado uno de los grandes momentos de su historia.

Con el paso de los años, el centro amplió su campo de trabajo. Subieta señaló que el laboratorio no solo generó conocimiento en física nuclear y partículas, sino que también desarrolló investigaciones en astrofísica, astronomía y, desde la década de 1990, en física de la atmósfera. Esa diversidad de estudios ha convertido a Chacaltaya en un punto de referencia para científicos de distintos países.

Parte de la infraestructura del laboratorio data de la década de 1950, aunque también existen ambientes construidos recientemente. En las inmediaciones permanecen dos casas de madera pertenecientes al Club Andino, un recuerdo de la época en la que Chacaltaya era un lugar para la práctica del esquí, cuando el nevado era uno de los principales de Bolivia. Hoy, sin embargo, el paisaje cambió por completo: predominan las piedras y la tierra, después de que el glaciar desapareciera en 2009 como consecuencia del cambio climático.

En la montaña también opera una estación de la red de Vigilancia de la Atmósfera Global de la Organización Meteorológica Mundial, donde se miden gases de efecto invernadero, aerosoles y radiación. A lo largo de los años, investigadores de Italia, Brasil, Rusia, Inglaterra, Estados Unidos y Canadá, entre otros países, realizaron estudios en Chacaltaya que, de acuerdo con Subieta, tuvieron relevancia para sus respectivas naciones.

La UMSA encabeza la iniciativa para que el laboratorio obtenga el reconocimiento de la Unesco, aunque el trámite debe comenzar con una declaración de la Gobernación de La Paz, paso previo a las gestiones oficiales que la Cancillería de Bolivia deberá realizar ante el organismo internacional. Brasil y Japón ya expresaron su apoyo a la propuesta, y Subieta confía en que más científicos se sumen para convertir la campaña en un esfuerzo internacional.

En paralelo, la universidad boliviana, con apoyo de Japón, construye un nuevo observatorio de rayos cósmicos en un proyecto llamado Alpaca. La instalación se levanta sobre 13 hectáreas, a 4.740 metros de altitud y cerca de Chacaltaya. Para Subieta, ese emprendimiento no reemplaza al laboratorio histórico, sino que lo prolonga: “El nuevo laboratorio es una extensión de este y observará el cosmos, las partículas subatómicas que traen información sobre los fenómenos que ocurren en el universo. La montaña seguirá observando el universo”, afirmó.

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Federico Enrique
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