Barrio Constructor Banner

Durante una celebración eucarística en Santa Cruz, el arzobispo de la arquidiócesis, monseñor René Leigue, dirigió un mensaje a la comunidad católica centrado en la necesidad de dejar atrás la envidia, la competencia y las comparaciones dentro de la vida eclesial. Su reflexión, pronunciada este domingo 20 de septiembre, tomó como base la parábola de los trabajadores de la viña, recogida en el Evangelio de San Mateo, para invitar a los fieles a revisar su manera de entender la justicia divina y también su propio compromiso con la Iglesia.

Leigue explicó que este pasaje bíblico suele desafiar la lógica humana, porque cuestiona la idea convencional del mérito. En la parábola, el dueño de la viña paga un denario a todos los trabajadores, incluso a quienes llegaron al final de la jornada, lo que provoca la molestia de los primeros en ser contratados. Frente a sus reclamos, el propietario responde con una pregunta que, según el arzobispo, pone en evidencia la generosidad de Dios: “Amigo, no soy injusto contigo. ¿Acaso no hemos quedado en un denario? ¿No tengo derecho a ser bueno con los demás?”.

A partir de esa enseñanza, el prelado subrayó que la relación entre el ser humano y Dios no se mide por antigüedad, méritos acumulados ni recompensas terrenales. “Los trabajadores somos nosotros; el dueño de la viña es Dios”, afirmó, al recordar que el Señor llama a todas las personas a participar de su obra y las mira con el mismo amor. En ese sentido, insistió en que la bondad divina hacia unos y otros no debería convertirse en motivo de reclamo ni de división.

El arzobispo también advirtió sobre las actitudes que pueden surgir cuando se observa la bondad de Dios hacia los demás. Señaló que, en lugar de alegría, a veces aparecen la envidia, las calumnias y la sensación de que algunos merecen más que otros. Incluso cuestionó la postura de quienes llevan muchos años en la Iglesia pero terminan convirtiéndose en un obstáculo para los recién llegados. En su reflexión, planteó que no basta con la trayectoria dentro de la comunidad si esta no se traduce en frutos concretos.

Monseñor Leigue retomó además la frase evangélica de que “Muchos serán los últimos” para insistir en que Dios no evalúa la fe por apariencias ni por acumulación de méritos, sino por los actos, el corazón y la conducta cotidiana de cada persona. En ese marco, lanzó una pregunta directa a los fieles: “¿Estoy por estar o soy un miembro de la viña, o soy un obstáculo?”. Con ello, se refirió a aquellas actitudes que dificultan el ingreso o la permanencia de otros en la comunidad.

Antes de concluir, el arzobispo recalcó el carácter inclusivo del llamado de Dios: “Yo los quiero a todos por igual. A todos los espero dentro de mi viña. Todos están invitados”. También exhortó a los creyentes a examinar primero su propio testimonio de vida antes de juzgar el trabajo ajeno, vinculando esa reflexión con la misión que Jesús encomendó a sus discípulos: “Vayan y hagan discípulos.”

About Author
Federico Enrique
View All Articles

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Related Posts