La fractura interna de la Alianza Libre se hizo más evidente en la Cámara de Diputados, donde legisladores alineados con Jorge Tuto Quiroga y otros alejados de su conducción terminaron por disputar en paralelo la jefatura de bancada y dejaron abierta la posibilidad de pelear también por la presidencia de las cámaras legislativas. La tensión se profundizó entre el lunes 19 y el martes 20 de octubre, cuando ambos bloques realizaron sus propias elecciones, en un contexto marcado por acusaciones de presiones políticas y a pocos días de cumplirse un año de gestión en la Asamblea Legislativa Plurinacional.
El primer movimiento lo hizo Lissa Claros, quien el lunes anunció que había sido elegida jefa de bancada, acompañada por Patricia Arancibia como subjefa. Según su versión, la convocatoria fue emitida por el Comité Ejecutivo de Libre y la elección se realizó cumpliendo los requisitos establecidos.
Pero al día siguiente, a las 10:00, los legisladores de Demócratas y del Frente Revolucionario de Izquierda, que desde agosto se encuentran distanciados del ‘tutismo’, ratificaron a Rafael López como jefe titular y a Aurora Patiño como alterna. El diputado José Maldonado defendió el proceso y aseguró que el acta cuenta con las firmas de los participantes y el respaldo de dos notarios.
Libre tiene 78 parlamentarios entre titulares y suplentes, y para definir la jefatura de bancada se necesitan 40 votos. De acuerdo con el acta de la votación que favoreció a López, participaron y firmaron 41 legisladores. Además, se conoció que 20 de los 24 diputados uninominales de Santa Cruz, entre titulares y suplentes, respaldaron esa decisión.
La situación dio un giro adicional cuando el nombre de Rafael López apareció en la lista de 15 personas con visa revocada por Estados Unidos. A partir de ello, la jefatura nacional de la alianza resolvió pedir a la Asamblea Legislativa Plurinacional que el diputado sea retirado del cargo.
En esa misma línea, el expresidente Jorge Quiroga y el gobernador cruceño Juan Pablo Velasco solicitaron al presidente de la Cámara de Diputados, Roberto Castro, que López sea separado de la Cámara Baja. Argumentaron que la corrupción y el narcotráfico dañan al país y pidieron que el trámite tenga la misma celeridad aplicada en la suspensión del exfiscal general Róger Mariaca.
Si el pedido del ‘tutismo’ avanza en la ALP, la jefatura de la bancada de diputados de Libre quedará en suspenso, en medio de una disputa que ya exhibe dos liderazgos internos y dos lecturas distintas sobre la conducción parlamentaria.
El conflicto se cruza además con el calendario institucional. La renovación de las directivas de las cámaras de Diputados y Senadores debe concretarse hasta el 6 de noviembre de 2026, dos días antes de que se cumpla un año de gestión reglamentaria de las actuales autoridades. Ese plazo ha intensificado las negociaciones entre las fuerzas políticas, que buscan definir candidaturas y planchas para la nueva etapa legislativa.
En ese escenario aparecen el Partido Demócrata Cristiano, la Alianza Libre y Unidad, que mantienen conversaciones para distribuir espacios. La división de Libre en Diputados puede complicar cualquier intento de presentar una candidatura común. Mientras el sector que respalda a Lissa Claros no descarta incluso aspirar a la presidencia de ambas cámaras, los legisladores que eligieron a Rafael López también adelantaron que impulsarán una agenda parlamentaria propia.
La Asamblea Legislativa Plurinacional tiene prevista su sesión de honor para el 8 de noviembre, fecha en la que concluye el año de gestión de las directivas camarales. Con ese horizonte, las negociaciones se vuelven determinantes y la interna de Libre aparece como uno de los factores que más puede alterar el tablero político.