Llamas y alpacas de distintos tamaños y razas, junto con productos derivados como lana para prendas de vestir, fueron exhibidos este domingo en la XV Expoferia Departamental de Camélidos La Paz 2026, donde productores y artesanos de Bolivia mostraron ejemplares y ropa considerada “de exportación”.
La actividad se desarrolló en el Campo Ferial de la ciudad de El Alto, vecina de La Paz, y estuvo organizada por la Asociación Departamental de Productores en Camélidos Andinos (Adepca), con el apoyo del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).
Para los criadores, la ganadería camélida representa una actividad ancestral y una fuente de sustento para miles de familias del altiplano. Así lo explicó a EFE Eloy Tupa, productor de ganado camélido en la provincia de Santiago de Machaca, quien señaló que se trata de una labor milenaria desarrollada por comunidades andinas.
Tupa destacó que estos animales se alimentan de praderas a las que otros no llegan, lo que favorece su crianza en zonas donde escasean el forraje y el agua. Según dijo, esa condición les permite crecer con los mejores nutrientes. También afirmó que la carne de camélido contiene un 25 % de proteína y un bajo nivel de colesterol, características que, a su juicio, la convierten en un alimento ecológico y demandado en el exterior.
El productor aseguró además que Bolivia es el primer productor mundial de llamas y el segundo de alpacas, y remarcó que estos animales son de los pocos que pueden vivir en lugares con muy poca disponibilidad de alimento y agua.
La feria también dio espacio a la artesanía textil. Maclovia Tambo, artesana de tejidos de alpaca, contó a EFE que la lana de este camélido es muy fina y que con ella elaboran chompas, chalecos, gorras y polainas, prendas que protegen tanto del frío como del sol.
Tambo explicó que el proceso de elaboración comienza con la esquila de la lana, continúa con el “torcelado”, que consiste en torcer o envolver la fibra para formar hilos delgados, y concluye con el tejido de las prendas.
En la misma línea, Claudia Alavi, otra artesana de tejidos, señaló a EFE que las prendas hechas de alpaca son muy requeridas por turistas extranjeros por la finura del material y el abrigo que ofrecen durante viajes a países con temperaturas bajas.
Durante la exposición, decenas de llamas y alpacas fueron colocadas en distintos corrales. Algunos animales permanecían erguidos junto a sus dueños mientras esperaban la llegada del público. Los ejemplares, de colores marrón, blanco, negro y beige con manchas negras, llamaron la atención de los visitantes, que se acercaron sobre todo para tomarse fotografías.
De acuerdo con datos de los productores, en Bolivia unas 80.000 familias se dedican a la crianza de camélidos y existen alrededor de tres millones de cabezas de ganado. De ese total, casi dos millones corresponden a llamas, menos de medio millón a alpacas, unas 100.000 a vicuñas y una cantidad muy reducida a guanacos.