Santa Cruz volverá a convertirse, a fines de octubre, en un punto de encuentro para el diálogo entre Bolivia y Chile. Del 28 al 30 de este mes, historiadores, científicos sociales e intelectuales de ambos países se reunirán en el XIX Encuentro Internacional de Historiadores, Cientistas Sociales e Intelectuales Bolivia–Chile, una cita que, en palabras de la historiadora chilena Loreto Correa, ha permitido mantener abierto el intercambio pese a la distancia política que persiste entre ambos Estados, que no tienen embajadores desde 1978.
Correa explicó a EL DEBER que estos espacios han tenido un valor decisivo en la relación bilateral. A su juicio, se trata de una instancia singular, porque ni Bolivia ni Chile sostienen con otros vecinos un intercambio de este tipo. “Entre Chile y Bolivia estos encuentros han sido fundamentales”, afirmó, al destacar que el foro reúne debates de carácter histórico, económico, comercial, literario y filosófico. También subrayó que no se trata solo de una instancia de camaradería, sino de un aporte intelectual de gran relevancia para ambos países.
La nueva edición buscará, según la historiadora, poner sobre la mesa los temas que realmente marcan la agenda entre ambas naciones, entre ellos los problemas fronterizos y las posibilidades de cooperación económica y comercial. Correa mencionó en particular “los graves problemas que tenemos hoy día en la frontera común”, además de las oportunidades vinculadas al comercio internacional y a la relación económica. La convocatoria llega además después de los compromisos asumidos por Rodrigo Paz y José Antonio Kast en La Paz.
Las actividades se desarrollarán en tres universidades de Santa Cruz: la Universidad Tecnológica Privada de Santa Cruz (Utepsa), la Universidad Católica Boliviana (UCB) y la Universidad Privada de Santa Cruz de la Sierra (UPSA), que organizan el encuentro junto con el Consulado General de Chile. La programación contempla sesiones dedicadas a la historia compartida y la prospectiva; política internacional, migración y derechos humanos; patrimonio, educación y cultura; y economía y medio ambiente.
Entre los participantes figuran investigadores de la Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos (ANEPE), además de especialistas de la Universidad de Santiago de Chile, la Universidad San Sebastián y la Universidad Técnica Federico Santa María, entre otras instituciones. Las ponencias abordarán temas como relaciones diplomáticas, construcción del Estado, crimen organizado transnacional, migración, vitivinicultura, cooperativismo, productividad, turismo binacional y desarrollo regional. El ingreso será gratuito, aunque requerirá inscripción previa.
Correa adelantó que la inauguración contará con la presencia del cónsul general de Chile en La Paz, el embajador Roberto Ruiz Piracés, quien viajará a Santa Cruz para la ocasión. La historiadora sostuvo que Chile valora este espacio pese a la ausencia de embajadores y remarcó la necesidad de fortalecerlo y promoverlo. En esa línea, pidió que la Cancillería boliviana respalde la próxima edición, que está prevista en territorio chileno.
Antes de la cita en Santa Cruz, la agenda tendrá un capítulo en Chuquisaca. Este viernes 23 de octubre, la Casa de la Libertad, en Sucre, será sede de la apertura de la II Cumbre Iberoamericana de Turismo Ecocultural. Al día siguiente está previsto el simposio “Historia, Identidad y Cultura”, junto con visitas a museos y una asamblea de la red iberoamericana vinculada a ese ámbito.
La programación continuará del 25 al 27 en los Cintis, con recorridos por haciendas virreinales, bodegas y viñedos, además de manifestaciones de arte de montaña. Esa ruta, que enlaza patrimonio, producción y turismo, antecederá las sesiones programadas en Santa Cruz.
El jueves 29, la Universidad Católica Boliviana albergará además la presentación de la nueva edición del libro Chile y Bolivia: Construyendo futuro, que reúne 15 investigaciones surgidas del encuentro de 2025, entre ellas una del periodista de EL DEBER Mauricio Quiroz Terán. Con esta secuencia de actividades, los organizadores buscan sostener el diálogo bilateral más allá de la coyuntura diplomática.