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La Sociedad Interamericana de la Prensa (SIP) manifestó su preocupación por la situación que enfrentaron periodistas, camarógrafos y fotoperiodistas en Bolivia durante los 53 días de conflicto registrados entre mayo y junio pasados, cuando, según un informe de la Defensoría del Pueblo, se produjeron agresiones tanto por parte de grupos movilizados como de la Policía.

En un informe sobre la situación del país, presentado el 24 de octubre en la Asamblea General de la SIP en Bogotá, Colombia, la organización advirtió que la conflictividad social llegó a uno de sus momentos más críticos cuando seguidores del expresidente Evo Morales y de la Central Obrera Boliviana bloquearon durante 53 días las principales vías que conectan la región occidental con el resto del país.

El boletín institucional difundido por la SIP sostiene que el conflicto político, social y económico tuvo un impacto directo en el ejercicio del periodismo. Según ese reporte, durante las protestas equipos de prensa fueron agredidos mientras cubrían bloqueos y enfrentamientos, en hechos que incluyeron golpes, pedradas, uso de hondas, dinamita y pirotecnia, además de gases lacrimógenos y proyectiles lanzados por la Policía.

La entidad regional también destacó el reporte de la Defensoría del Pueblo, que alertó sobre afectaciones a la libertad de expresión y registró a periodistas entre las personas heridas durante los desbloqueos. En algunos casos, de acuerdo con la SIP, los trabajadores de la prensa fueron alcanzados por esquirlas de dinamita y afectados por gases lacrimógenos mientras realizaban su labor.

El informe además recoge la preocupación expresada por la Asociación Nacional de la Prensa ante la reproducción no autorizada de contenidos informativos en portales web y redes sociales, incluso por parte de actores que deberían contribuir a la protección de esos derechos.

La SIP incluyó en su boletín un recuento de algunos de los episodios de violencia contra la prensa ocurridos durante esas jornadas. El 13 de mayo, en El Alto, un periodista, un camarógrafo de televisión y un corresponsal internacional fueron atacados con hondas y piedras por campesinos que bloqueaban. Al día siguiente, en La Paz, el periodista Hanz Peñaloza, de Gigavisión, recibió en el rostro un proyectil de gas lacrimógeno disparado por la Policía y quedó con baja médica durante varios días.

El 16 de mayo, en El Alto y Lipari, la directora de Red América TV, Teófila Parisaca, y el periodista Javier Averanga, de FAP TV, fueron hostigados por policías pese a mostrar sus credenciales. Ese mismo día, Vladimir Rojas y Ramiro Charca, de RTP, resultaron lesionados en una emboscada de bloqueadores en Lipari, a 18 kilómetros de La Paz.

Dos días después, el 18 de mayo, en La Paz, un camarógrafo fue atacado con dinamita y una periodista perdió el conocimiento por inhalación de gases. El 22 de mayo, también en la sede de gobierno, el corresponsal de la agencia mexicana GlobaLAT, César Gonzales, resultó herido por pirotecnia y necesitó atención de urgencia.

El conflicto se extendió luego al oriente del país. El 6 de junio, en San Julián, Santa Cruz, desconocidos asaltaron un vehículo de ATB con arma blanca. En ese ataque, el periodista Álex Contreras Siñani y su camarógrafo Saúl Janco lograron escapar de una agresión con machete, aunque perdieron dos motos: una fue robada y la otra incendiada.

La SIP recordó además que antes de los bloqueos, el 22 de abril, mujeres periodistas ya habían sido agredidas por antimotines frente al Palacio Legislativo, en Plaza Murillo, mientras cubrían una protesta de maestros.

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Federico Enrique
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