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El sistema financiero boliviano atravesó el primer semestre de 2026 en un contexto marcado por un menor dinamismo de la actividad económica, una desaceleración de la inflación y episodios de incertidumbre tanto en el plano interno como en el externo, de acuerdo con el informe del Banco Central de Bolivia (BCB). Pese a ese entorno, los principales indicadores del sector mostraron una evolución que permitió sostener condiciones de estabilidad y capacidad de respuesta frente a posibles riesgos.

En el frente externo, el inicio del año dejó un balance favorable. Durante el primer trimestre se registraron saldos positivos en las cuentas corriente y financiera, un comportamiento que favoreció una mayor disponibilidad de divisas y contribuyó a mejorar las condiciones del mercado cambiario. Ese desempeño ayudó a contener tensiones y aportó un respaldo adicional al funcionamiento del sistema financiero en un periodo de incertidumbre.

En paralelo, los depósitos consolidaron la recuperación que venían mostrando desde finales de 2025 y alcanzaron niveles históricamente elevados. Ese comportamiento reforzó la base de recursos del sistema, aunque también implicó un desafío adicional para las entidades, debido al incremento de las tasas pasivas y, con ello, al mayor costo de fondeo. Aun así, la liquidez se mantuvo en niveles adecuados, acompañada por una mayor acumulación de disponibilidades e inversiones temporarias, lo que permitió preservar márgenes de maniobra.

La cartera de créditos siguió expandiéndose, aunque con un ritmo moderado, mientras que los desembolsos mostraron una recuperación hacia el cierre del semestre. En ese marco, la calidad de cartera se mantuvo contenida. A junio de 2026, el índice de morosidad se ubicó en 2,9%, por debajo de los registros de meses anteriores, lo que reflejó una mejora en el comportamiento de pago. No obstante, el informe advierte que persisten riesgos asociados al volumen de cartera reprogramada, que representó 12,2% del total.

Frente a ese panorama, las previsiones se mantuvieron por encima de la cartera en mora, lo que dio al sistema un respaldo adicional para enfrentar eventuales deterioros. Además, los ejercicios de tensión mostraron que incluso ante un escenario de mayor debilitamiento de la actividad económica, el sistema financiero conservaría niveles de solvencia superiores a los requerimientos regulatorios. Ese resultado refuerza la percepción de resistencia del sector ante shocks adversos.

La rentabilidad también presentó una evolución positiva. La utilidad neta alcanzó Bs1.995 millones, monto que representa un incremento de 77% respecto del mismo periodo de 2025. Al mismo tiempo, los indicadores de rentabilidad llegaron a sus niveles más altos desde 2018, en un contexto en el que los niveles de capital observados ampliaron la capacidad del sistema para absorber eventuales pérdidas. En conjunto, estos resultados reforzaron la posición patrimonial de las entidades.

El informe del BCB también destaca el comportamiento del Sistema Integral de Pensiones, que mantuvo una elevada interrelación con el sistema financiero y con el sector público. Aunque los depósitos a plazo fijo y los títulos públicos siguieron concentrando la mayor parte de sus inversiones, durante el semestre se moderó el crecimiento de las colocaciones en el sector estatal y ganó espacio la participación de recursos de mayor liquidez. Ese cambio apunta a una composición más flexible dentro de su portafolio de inversiones.

En cuanto al sistema de pagos, su desempeño siguió aportando a la estabilidad financiera mediante una infraestructura considerada segura, eficiente y disponible. El sistema mayorista alcanzó una eficiencia operativa de 99%, mientras que en el segmento minorista se profundizó la digitalización, con un uso cada vez mayor de pagos inmediatos y billeteras móviles. Esta tendencia refleja cambios sostenidos en los hábitos de pago de la población y fortalece la inclusión financiera digital, además de mejorar la eficiencia en la canalización de transacciones.

En conjunto, el balance del semestre muestra que el sistema financiero logró desenvolverse de manera adecuada en un entorno macrofinanciero todavía exigente. De cara a los próximos meses, el BCB identifica como factores clave de seguimiento la evolución de la actividad económica, la calidad de cartera, la estructura y el costo del fondeo, el comportamiento de la cartera reprogramada y los efectos de la transición cambiaria, variables que seguirán marcando el rumbo de la estabilidad financiera.

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Federico Enrique
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