En la temporada 2026 del fútbol nacional ya se registraron 44 directores técnicos en los banquillos de los clubes de la División Profesional, tomando en cuenta el Torneo Amistoso de Verano, la Liga y la Copa Bolivia, estos dos últimos todavía en disputa.
El recuento elaborado por DIEZ incluye también a los profesionales que actuaron como interinos y que al menos dirigieron un partido durante el año. Dentro de ese universo aparecen 20 entrenadores bolivianos, entre nacidos en el país y naturalizados, mientras que los 24 restantes son extranjeros, algunos con antecedentes en temporadas anteriores y otros que llegaron por primera vez al fútbol boliviano.
El nombre más reciente en sumarse a esa lista es el del argentino Cristian Paulucci, quien asumió hace un par de semanas en Blooming. Su llegada vuelve a poner en evidencia una constante del fútbol profesional boliviano: la inestabilidad en los cargos técnicos, una realidad que el recordado Luis Orozco solía describir con frases como que los entrenadores siempre tienen la maleta lista detrás de la puerta o que caminan por la cornisa.
La temporada también muestra casos en los que un mismo técnico pasó por más de un club, algo que el reglamento contempla al permitir que un entrenador dirija hasta dos equipos en el mismo año. A ello se suman las situaciones de Julio César Baldivieso y el argentino Marcelo Straccia, quienes actualmente cumplen funciones como gerentes técnicos en Aurora y Real Oruro, respectivamente, mientras que los responsables de estar al borde de la cancha son integrantes de sus respectivos cuerpos de trabajo.
Entre los equipos que apostaron exclusivamente por entrenadores extranjeros figuran Oriente Petrolero y Real Potosí. En el caso del conjunto albiverde, la temporada comenzó con el español David González y luego el cargo pasó al paraguayo Gustavo Florentín. En el cuadro lila, el arranque fue con el brasileño Cleibson Ferreira, después llegó el colombiano Flabio Torres y actualmente ocupa el puesto su compatriota Diego Giancarlo Umaña.
Bolívar también entra en ese grupo, aunque entre la salida del argentino Flavio Robatto y la llegada del colombiano Alejandro Restrepo estuvo al mando Vladimir Soria en condición de interino.
En contraste, Guabirá optó por entrenadores nacidos en el país. Inició con Joaquín Monasterio y en la actualidad su primer plantel está dirigido por Leonardo Egüez. Algo similar ocurrió en Independiente de Sucre, que comenzó con René Hinojosa, luego recurrió a Thiago Leitao y posteriormente a Juan Pablo Grass, primero como interino y después ya como entrenador oficial.
Entre los movimientos que más llaman la atención aparece el de Marcelo Straccia. El argentino empezó la temporada en Universitario de Vinto, luego pasó a Always Ready, regresó al club cochabambino y ahora desempeña funciones como gerente técnico en Real Oruro. Según la Dirección de Competiciones, ese retorno al equipo valluno no se contabiliza como un tercer contrato, sino como uno solo, debido a que ya había estado allí al inicio de la campaña.
Los cambios más recientes también reflejan la dinámica constante de la temporada. Cristian Paulucci llegó para reemplazar a Erwin Sánchez en Blooming, mientras que Gualberto Villarroel San José oficializó al brasileño Artur Costa, quien ya estaba como interino, después de la salida repentina de Miguel Zahzú, apenas 11 días después de haber asumido el cargo. A su vez, Nacional Potosí decidió prescindir de Eduardo Villegas y apostó por Dailer Gutiérrez, un hombre identificado con la institución.