El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, puso en duda este domingo el triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil y trazó un paralelismo con la victoria de Joe Biden en los comicios estadounidenses de 2020.
“Acaban de aplicar en Brasil el manual de Joe Biden. Bolsonaro llevaba una gran ventaja en la primera vuelta y era el claro favorito para ganar la segunda. Pero los comunistas no sueltan el poder una vez que lo consiguen”, afirmó Trump, sin presentar pruebas de supuestas irregularidades en el proceso electoral.
Los resultados oficiales, con el 99,98 % de las urnas escrutadas, dieron a Lula el 51,78 % de los votos, frente al 48,22 % obtenido por Flávio Bolsonaro.
Antes de que se conociera el desenlace de la votación, Trump había dicho que seguía de cerca la elección brasileña, aunque en un primer momento evitó respaldar abiertamente a alguno de los aspirantes. “Estamos siguiendo la situación”, respondió entonces a periodistas en Washington cuando le preguntaron por la contienda.
El mandatario estadounidense ya había celebrado como una “victoria muy, muy grande” el desempeño de Flávio Bolsonaro en la primera vuelta, celebrada el pasado 4 de octubre. En esa jornada, Bolsonaro obtuvo el 47 % de los votos y terminó dos puntos por encima de Lula, una diferencia equivalente a unos 2,2 millones de sufragios.
Pese a ese resultado inicial, Lula logró revertir la situación en la segunda vuelta y se convirtió en el primer candidato desde el fin de la dictadura militar en Brasil que gana la Presidencia después de haber quedado segundo en la primera ronda.
La reacción de Trump se enmarca en su cercanía política con la familia Bolsonaro. En mayo, el presidente estadounidense recibió en la Casa Blanca a Flávio Bolsonaro y a su hermano Eduardo. Además, ha defendido en varias ocasiones al expresidente Jair Bolsonaro y ha cuestionado el proceso judicial en su contra, al que describió como una “caza de brujas”.
Las relaciones entre Washington y Brasilia han atravesado momentos de tensión desde el regreso de Trump a la Casa Blanca en enero de 2025. Su Gobierno impuso aranceles a productos brasileños y sanciones contra autoridades judiciales del país, medidas que Lula consideró una injerencia en los asuntos internos de Brasil.
En contraste con la postura de Trump, el senador independiente estadounidense Bernie Sanders felicitó a Lula y calificó su victoria de “extraordinaria”. “Lula ha defendido a los trabajadores brasileños y la democracia, y seguirá haciéndolo durante los próximos cuatro años”, escribió en la plataforma X.