La festividad de la Virgen de Guadalupe, patrona de Sucre, ha sido oficialmente reconocida por la Unesco como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad, sumando un valioso legado a la riqueza cultural boliviana. Este honor internacional resalta la celebración como una expresión viva de identidad, donde la devoción religiosa se fusiona con tradiciones folklóricas, incluyendo novenas, procesiones, música y danza, además de la activa participación de fraternidades y fieles que cada septiembre llenan las calles de Sucre con fervor y tradición.

La inclusión en la lista de la Unesco, decidida durante la vigésima sesión del comité en Nueva Delhi, subraya la importancia de esta festividad como un elemento clave de cohesión social. La celebración trasciende su carácter religioso para constituirse en un fenómeno cultural que involucra a toda la población de la capital constitucional de Bolivia cada año.

Este reconocimiento internacional permitirá consolidar acciones para la protección y promoción de esta manifestación cultural, proyectando a Bolivia como un país comprometido con la preservación de su patrimonio intangible, según destacó la ministra de Turismo mediante un mensaje difundido en la sesión plenaria.

La festividad se distingue por sus rituales tradicionales, como las novenas, las ofrendas de cera, la procesión y la multitudinaria Entrada Folclórica, evento que marca el pulso social y cultural de Sucre. La celebración congrega a fraternidades folclóricas, bandas musicales, familias y turistas, convirtiéndose en uno de los principales atractivos turísticos de la ciudad.

El reconocimiento ha generado entusiasmo en la región, especialmente en Sucre. El arzobispo local enfatizó que esta distinción implica una gran responsabilidad para el Comité Interinstitucional encargado de la festividad, destacando la necesidad de conservar y mejorar esta expresión religiosa y cultural que representa a toda la comunidad.

Por su parte, la secretaria de Turismo y Cultura del municipio valoró el trabajo conjunto realizado durante dos años para preparar la postulación, que contó con la colaboración de diversas instituciones, investigadores y archivos nacionales, fortaleciendo la candidatura con datos históricos y el apoyo de la Iglesia y otras entidades. Este logro refleja el compromiso colectivo para preservar y difundir una tradición emblemática de la ciudad y el país

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