El presidente de la Asociación de Surtidores de Tarija, Moisés Hidalgo, hizo un llamado urgente al gobierno nacional para reconsiderar la política actual de subsidios en los carburantes, señalando que esta medida está causando un grave perjuicio a la economía del país. Según Hidalgo, mantener la subvención implica una fuga anual de más de 2 mil millones de dólares en divisas, recursos que Bolivia no posee en abundancia.
Hidalgo subrayó la necesidad de ajustar el precio del dólar y devaluar la moneda nacional como parte de un paquete de medidas para estabilizar la economía. Insistió en que la eliminación del subsidio debe ser una acción inmediata y contundente, ya que prolongar esta situación solo profundiza el “desangrado” económico que afecta a la población.
El dirigente explicó que sincerar el precio de los combustibles podría contribuir a reducir el contrabando y la especulación, problemas que se agravan cuando el combustible se vende a precios artificialmente bajos. Además, anticipó que una subida en los precios motivará una disminución en el consumo de carburantes, lo que ayudaría a controlar el uso excesivo de vehículos particulares.
Respecto al impacto que tendría un ajuste en los precios, Hidalgo detalló que un aumento del litro de gasolina de aproximadamente 3.7 bolivianos a entre 6 y 8 bolivianos podría generar un incremento del 100% en los costos de diversos productos, pero enfatizó que esta medida es necesaria para eliminar las distorsiones del mercado. Advirtió que mantener subsidios diferenciados solo perpetuaría el mercado negro y la especulación, afectando especialmente al sector público, que podría aprovechar las diferencias de precio para obtener beneficios indebidos.
Sobre el valor real de los combustibles en el mercado internacional, el presidente de Asosur indicó que ronda alrededor de un dólar por litro, lo que en Bolivia equivaldría a un precio cercano a los 9 o 10 bolivianos, cifra que considera más viable en el contexto actual, dado que el dólar está relativamente bajo. Reconoció que el ajuste podría generar dificultades en el corto plazo, especialmente durante las festividades, pero recalcó que posponer esta decisión solo agravará la crisis económica.
Finalmente, Hidalgo hizo un llamado a la responsabilidad y a la colaboración con el gobierno para implementar estas reformas, argumentando que mantener la subvención es la medida más dañina para la población y que, tarde o temprano, será necesario tomar esta decisión para evitar un mayor deterioro económico
