Uno de los principales referentes del actual Gobierno, con amplia experiencia en economía y gestión pública, se ha pronunciado con firmeza respecto al Decreto Supremo 5503, asegurando que no está sujeto a negociación bajo ninguna circunstancia. Este funcionario, que en la primera vuelta electoral compitió políticamente con Rodrigo Paz, hoy desempeña un papel fundamental dentro del equipo gubernamental.
Al ser consultado sobre cómo enfrentará el Gobierno las repercusiones de la eliminación de la subvención establecida en el decreto, explicó que esta decisión no corresponde al inicio de su gestión, sino que responde a la necesidad de corregir las consecuencias de dos décadas de políticas económicas erróneas, corrupción y mala administración. Según su análisis, estas medidas son indispensables para rescatar al país de una crisis profunda, situación que ya se anticipaba antes incluso de asumir el poder.
Frente a las advertencias de sectores sociales que amenazan con tomar acciones de hecho si no se revoca el decreto en un plazo de 24 horas, el funcionario hizo un llamado a superar la cultura del conflicto y la violencia. Subrayó que persistir en la situación anterior conduciría inevitablemente al fracaso, la pobreza y la destrucción nacional. Propuso que la única alternativa viable es implementar medidas que protejan a los más vulnerables y, mediante un esfuerzo conjunto, superar la crisis actual.
Sobre el momento en que se tomó la decisión, aclaró que no hubo una intención de coincidir con fechas específicas como la Navidad, sino que la medida se adoptó tras un análisis responsable y técnico que consideró las dimensiones sociales, productivas y macroeconómicas. Insistió en que la causa principal del problema es el déficit fiscal, y que la demora obedeció a la necesidad de realizar estudios exhaustivos, pero que la acción era urgente para detener el desvío de recursos públicos hacia el contrabando.
Respecto a la subvención de combustibles, indicó que el Gobierno continúa apoyando el precio de la gasolina, manteniéndolo por debajo del valor internacional para proteger la economía familiar, especialmente porque la gasolina es un insumo fundamental para el transporte público. Explicó que mientras el diésel es importado en un 95%, la gasolina cubre solo el 50% de la demanda, lo que justifica la política de precios diferenciados.
En cuanto a la posible resistencia de sectores como los mineros, choferes y la Central Obrera Boliviana, el funcionario confió en que el diálogo será la herramienta principal para superar este desafío. Destacó que el combustible representa menos del 20% de los costos del transporte y que se han eliminado impuestos sobre repuestos y otros insumos para reducir gastos. Reconoció que el proceso es difícil y doloroso, pero enfatizó que no existe una alternativa viable para garantizar la sostenibilidad del país.
Sobre la posibilidad de modificar o derogar el decreto, fue categórico al afirmar que no hay margen para cambios ni para retractaciones, ya que estas medidas son esenciales para enfrentar la crisis con responsabilidad y eficacia.
A quienes sufren por el aumento en las tarifas del transporte público, les pidió comprensión y conciencia, asegurando que el ajuste no es en vano y se realiza con el objetivo de estabilizar la economía nacional. Advirtió que cualquier intento de duplicar los pasajes de manera arbitraria no prosperará, pues el mercado se equilibrará gracias a la reducción de otros costos asociados al transporte.
Al ser consultado sobre si estas acciones implican la eliminación del modelo económico implementado por el anterior gobierno, sostuvo que no existió un modelo productivo real, sino mecanismos que facilitaron el saqueo, como el subsidio a los hidrocarburos y la creación de empresas públicas inviables.
Finalmente, ante las amenazas de bloqueos y paros, el representante del Gobierno afirmó que se cumplirá estrictamente la ley, pero que también se mantendrán abiertas las puertas al diálogo con todos los sectores para explicar las razones detrás de estas decisiones y la necesidad de estabilizar el país para evitar un sufrimiento mayor
