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El sector de los regantes de Tarija pidió a las distintas instancias del Estado coordinar acciones para asegurar el agua destinada al riego y al consumo humano, ante el riesgo de desastres naturales asociado a la llegada del fenómeno del “Súper Niño”. La demanda surge en un contexto de preocupación por una eventual reducción de la disponibilidad hídrica, que, según advirtieron, no solo impactaría en la producción agrícola, sino también en la oferta de alimentos y en los precios de la canasta familiar.

Desde ese sector consideran urgente avanzar en las segundas fases de las represas construidas en el departamento, con el fin de incrementar la capacidad de almacenamiento y contar con reservas suficientes frente a posibles periodos de sequía. La preocupación se centra en la necesidad de garantizar agua para la producción agrícola y para el abastecimiento de la población.

El ejecutivo de los Regantes del Proyecto San Jacinto, Juan José Yáñez, señaló que actualmente esa es la única represa del departamento que cuenta con un sistema habilitado para el riego agrícola. “La única represa que hoy está trabajando es San Jacinto. En el departamento tenemos casi 45 represas, pero necesitamos las segundas fases. Necesitamos almacenar agua para garantizar el riego para producción. El anterior gobierno ha construido represas, pero sin segunda fase”, declaró.

San Jacinto tiene un papel relevante en la actividad agrícola del Valle Central de Tarija y forma parte de una infraestructura multipropósito vinculada principalmente al riego. Para los regantes, su funcionamiento resulta clave en un escenario en el que el agua se ha convertido en una de las principales preocupaciones del sector productivo.

Yáñez explicó que ya presentaron al Gobierno una propuesta orientada a enfrentar los efectos del cambio climático y pidió que esa iniciativa sea trabajada de manera conjunta con el Gobierno Autónomo Departamental de Tarija y los gobiernos municipales. Según dijo, la intención es construir respuestas coordinadas frente a una situación que podría agravarse en los próximos meses.

Aunque por ahora no se sienten con mayor intensidad los efectos del fenómeno anunciado, el dirigente afirmó que existe inquietud por lo que pueda ocurrir más adelante. “Como sector regante estamos preocupados por el tema de la falta de agua para la producción y el consumo humano. Hoy nos afecta el tema de la crisis hídrica y la llegada del Súper Niño, con heladas, riadas, sequías”, manifestó.

En ese marco, la propuesta planteada al Ejecutivo busca establecer planes de contingencia que permitan reducir las pérdidas en el sector productivo y anticiparse a posibles escenarios de emergencia climática. La intención es que las medidas no se limiten a una respuesta posterior a los daños, sino que permitan prevenirlos con mayor anticipación.

La preocupación, además, alcanza al abastecimiento de alimentos. Una menor disponibilidad de agua podría reducir la producción de diferentes cultivos y, como consecuencia, afectar el ingreso de productos a los mercados. Los regantes advierten que ese escenario terminaría repercutiendo en los consumidores.

Yáñez recalcó que una eventual sequía podría traducirse en una menor oferta de alimentos y en presiones sobre los precios, con efectos directos en la economía de las familias.

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Federico Enrique
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