La Cámara de Representantes de Estados Unidos dio este miércoles un paso decisivo al aprobar nuevas sanciones contra Rusia y sus aliados por su papel en la guerra en Ucrania, en una medida que ya había recibido el visto bueno del Senado y que cuenta también con el respaldo del presidente Donald Trump.
La votación en la Cámara Baja terminó con 262 sufragios a favor y 159 en contra, y marcó la primera acción de gran alcance del Congreso estadounidense contra Moscú desde el regreso de Trump al poder el año pasado. El mandatario republicano ha adelantado que promulgará la legislación, que el mes pasado superó sin mayores obstáculos su paso por el Senado con 86 votos a favor y 11 en contra.
El texto legislativo se centra en los sectores energético y de defensa de Rusia, además de apuntar al presidente Vladimir Putin y a otros altos funcionarios. También incluye a la llamada “flota fantasma” de petroleros rusos, utilizada para esquivar las sanciones impuestas por las potencias occidentales.
La iniciativa incorpora, además, una herramienta de presión adicional para la Casa Blanca: autoriza al presidente estadounidense a imponer aranceles de hasta el 100% a los cinco principales países que compran gas y petróleo rusos, entre ellos China e India. El objetivo es golpear los ingresos que sostienen el esfuerzo bélico de Moscú.
La reacción de Nueva Delhi no tardó en llegar. El jueves, India afirmó que continuará diversificando sus compras de petróleo y subrayó que “sigue firmemente comprometida a garantizar la seguridad energética de sus 1.400 millones de habitantes”. En un comunicado, la cancillería india añadió que “la parte india también ha dejado clara su determinación de tomar todas las medidas necesarias para proteger sus intereses comerciales y económicos”.
El conflicto en Ucrania, que estalló con la invasión rusa a gran escala en febrero de 2022, sigue siendo la guerra más mortífera en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. La aprobación del paquete en la Cámara de Representantes fue celebrada por activistas favorables a Ucrania, que remarcaron que la ofensiva rusa continúa.
Ese mismo miércoles, ataques con drones contra el transporte civil en el sur de Ucrania dejaron al menos cinco muertos, según funcionarios en Kiev. La situación volvió a poner en primer plano la urgencia de nuevas medidas de presión contra Moscú, en momentos en que el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, había pedido al Congreso estadounidense que aprobara el paquete de sanciones, especialmente durante su visita a Washington en julio.
El proyecto lleva el nombre de su principal impulsor, el senador republicano Lindsey Graham, fallecido repentinamente en julio. Graham había sido un firme defensor de Ucrania y un crítico contundente de Rusia e Irán, también incluidos en el alcance del texto. Desde abril de 2025 venía promoviendo esta iniciativa, aunque Trump, poco dispuesto a ceder protagonismo al Congreso en materia de política exterior, había frenado su avance hasta que un acuerdo alcanzado a comienzos del verano boreal permitió que el Senado lo aprobara.
Ahora, la Cámara de Representantes trabaja contra el reloj. Los legisladores deberán abandonar pronto Washington para dedicarse a la campaña de las elecciones legislativas de medio mandato, previstas para el 3 de noviembre.
Desde el lado ucraniano, la expectativa es que la ley sea firmada y aplicada con rapidez. Svitlana Romanko, directora del movimiento Razom We Stand, sostuvo que Estados Unidos debe asegurar una aplicación estricta de las sanciones para cortar los flujos financieros que alimentan la guerra del Kremlin. “Cada día de retraso es un día en el que nosotros, en Ucrania, debemos enterrar a más personas”, afirmó.