El violento asalto a una joyería dentro de un centro comercial de Santa Cruz de la Sierra, perpetrado por cuatro hombres armados la noche del domingo 11 de octubre, no solo dejó pérdidas materiales y una investigación en curso, sino que también reavivó el debate sobre la seguridad privada y el uso de armas por particulares ante el avance de la criminalidad.
La gerente comercial del negocio, Michelle Naves Lopes Sebben, expresó su preocupación por la situación de inseguridad que atraviesa la capital cruceña y sostuvo, en entrevista con EL DEBER, que existen delincuentes muy peligrosos que actúan sin temor a la Policía. En ese contexto, planteó que establecimientos como las joyerías puedan contar con personal privado armado como medida de resguardo frente a hechos violentos como el ocurrido.
El atraco se produjo después de las 19:00, en un momento de alta afluencia de público en el centro comercial ubicado en la avenida Busch y tercer anillo. De acuerdo con el relato de los propietarios, cuatro sujetos irrumpieron en el local a gritos y dispararon al aire para intimidar a quienes se encontraban en el lugar. Luego rompieron los vidrios de los mostradores y se llevaron joyas, mientras clientes y trabajadores buscaban ponerse a salvo. Los delincuentes escaparon en dos motocicletas.
Aunque aún no se ha establecido el valor exacto de lo robado, los dueños del negocio remarcaron que ningún trabajador ni cliente resultó herido. También calificaron de extrema la forma en que se ejecutó el asalto, por la rapidez y violencia con la que actuaron los atacantes.
En medio de la conmoción por el hecho, el secretario departamental de Seguridad Ciudadana, Jorge Santistevan, se mostró a favor del uso civil y reglamentado de armas. Recordó que la Ley 400 permite solicitar voluntariamente un arma de fuego para defensa ante la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen, aunque aclaró que eso no significa “armar a la sociedad”. Añadió que una eventual modificación sobre el calibre sería una discusión distinta.
Santistevan informó además que se reforzarán las tareas de seguridad con más efectivos policiales y apoyo militar. En ese marco, efectivos de la Octava División del Ejército fueron movilizados para patrullar y establecer un cerco coordinado con la Policía, con el objetivo de prevenir nuevos delitos.
La respuesta policial se activó bajo el “Plan Z”, con el despliegue de unidades tácticas y operativas. Durante los operativos, en un inmueble de la Villa Primero de Mayo fueron arrestadas varias personas y se secuestraron motocicletas y bolsones con prendas. La Policía también recuperó una motocicleta negra con placa 6593-PAC, reportada como robada en la zona norte y que, según la investigación preliminar, habría sido utilizada por dos de los asaltantes.
Paralelamente, la Fiscalía confirmó la aprehensión de una trabajadora de 29 años, quien es investigada para determinar si tuvo participación en la planificación o en la ejecución del robo. La fiscal departamental, Mabel Andrade Molina, señaló que se busca establecer el grado de intervención de cada una de las personas presuntamente involucradas. La mujer fue arrestada inicialmente luego de que se detectaran contradicciones en su declaración; su pareja, en contacto con los medios, afirmó que estaba nerviosa al momento de brindar su testimonio. Ahora será imputada y presentada ante un juez cautelar, que definirá su situación jurídica.
La reacción política también se hizo presente. La presidenta de la Asamblea Legislativa Departamental, María René Álvarez, advirtió que los asaltos, secuestros y otros delitos se están volviendo recurrentes. Cuestionó la ausencia de una presencia policial efectiva y pidió fortalecer la prevención y la coordinación entre el Gobierno nacional, la Gobernación y los municipios. Además, alertó sobre las debilidades en el control fronterizo.
Mientras tanto, la joyería permanece precintada y las diligencias continúan. El caso ha dejado instalada una discusión de fondo sobre cómo proteger a la población civil frente a la violencia sin que la respuesta derive en una mayor circulación de armas.