Productores, técnicos y representantes de organizaciones vinculadas al sector vitivinícola se dieron cita el 11 de octubre en Casa Real, en Santa Ana, para analizar alternativas que permitan recuperar la fertilidad del viñedo y reducir la dependencia de agroquímicos de alto costo. La jornada, organizada bajo el lema “Cultivando vida para un suelo saludable”, correspondió al VIII Encuentro ProUva y reunió a distintos actores en torno a una misma preocupación: cómo avanzar hacia un manejo más sostenible de la producción.
La actividad fue impulsada por SAIV Ltda., Campos de Solana y el proyecto VidAmiga, financiado por la Generalitat Valenciana. En esta edición, el encuentro mantuvo su carácter de espacio anual y bianual, como ocurre desde la pandemia, pero con un enfoque más práctico que en años anteriores. De acuerdo con Sibila, lo que antes se discutía como propuesta comenzó ahora a concretarse, con una biofactoría ya en funcionamiento y productores que pudieron observar de cerca el trabajo con microorganismos.
Una de las partes centrales de la jornada fue el recorrido por el viñedo, donde se mostró de forma directa la estrategia de coberturas vegetales aplicada en la finca. Pablo Oliva explicó que casi toda el área cuenta ya con nabo, vicia y avena, especies que son segadas en lugar de ser incorporadas al suelo. Según detalló, esta práctica aporta firmeza al tránsito del tractor, ayuda a competir con las malezas, favorece la descompactación y reduce los encharcamientos que pueden propiciar la botritis.
En la biofactoría, Matías Gutiérrez presentó el proceso de multiplicación de microorganismos de monte y la preparación de caldos minerales, con asesoría de Jairo Restrepo. Yamil Sibila destacó que esta experiencia ya transita su segunda campaña y que puede replicarse a distintas escalas, incluso en el ámbito doméstico, como una opción frente al encarecimiento del dólar.
El encuentro también dejó espacio para reflexionar sobre el componente organizativo de la transición agroecológica. En el auditorio, Piero Carucci sostuvo que avanzar en este camino requiere compartir esfuerzos y riesgos mediante asociaciones y cooperativas. Cristina Ramón, de Ecosol, reforzó esa idea al señalar que “nadie hace una transición agroecológica sola”. Sibila retomó ese enfoque al hablar de “ventajas cooperativas”, como complemento de las comparativas y competitivas.
Desde el área de control de calidad de SAIV se recordó que la evaluación de la uva se basa en su madurez, sanidad y calidad de cosecha. Además, la cartilla de fertilización presentada durante la jornada insistió en la necesidad de partir del análisis de suelo antes de definir cualquier intervención. Para Jairo Restrepo y los anfitriones, el punto de partida puede ser sencillo y progresivo: comenzar con un solo surco, observar los resultados y hacer ajustes a partir de esa experiencia.