Pensar en la ciudad en la que se vivirá en 2050 implica ir más allá de las urgencias del presente y abrir espacio para imaginar respuestas distintas a los desafíos urbanos. Bajo esa premisa surge Futures Week, una plataforma de prospectiva e innovación social impulsada por la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz), que convoca a jóvenes, especialistas e instituciones para debatir sobre el futuro de las ciudades y construir propuestas orientadas a comunidades más sostenibles.
La iniciativa parte de una idea central: el futuro no debe asumirse como una realidad fija ni como un destino inevitable. Desde la prospectiva, el objetivo es observar el presente con una mirada de largo plazo, identificar tendencias, reconocer riesgos y oportunidades, y comprender que las decisiones tomadas hoy pueden influir durante décadas. En palabras de Verónica Ágreda de Pazos, rectora nacional de Unifranz, “el futuro no se espera, se diseña. Y para hacerlo bien, necesitamos información, reflexión y acción colectiva”.
Ese enfoque se vincula con la alfabetización de futuros promovida a nivel internacional, que plantea que imaginar escenarios no significa adivinar lo que ocurrirá, sino ampliar la capacidad de personas e instituciones para navegar la incertidumbre y tomar decisiones mejor informadas. Futures Week lleva esa lógica a problemas concretos de la vida urbana, como la salud, la educación, el medio ambiente, la creatividad, la tecnología, la movilidad, los recursos naturales y las nuevas formas de trabajo.
A diferencia de un encuentro centrado solo en conferencias, Futures Week apuesta por una dinámica participativa. Talleres, paneles, laboratorios ciudadanos y espacios de co-creación permiten que los participantes identifiquen problemas, contrasten perspectivas y desarrollen respuestas posibles. La metodología otorga a los jóvenes un rol activo: no se limitan a recibir información, sino que analizan su entorno, cuestionan supuestos y convierten ideas iniciales en propuestas que luego pueden revisarse según su viabilidad e impacto.
En ese proceso también aparecen herramientas como la fabricación digital y el prototipado, que ayudan a transformar una idea abstracta en una representación tangible que puede ser probada, discutida y ajustada. El valor de estas experiencias no se reduce al producto final, sino que también fortalece habilidades como el pensamiento crítico, la creatividad, la colaboración y la capacidad de relacionar problemas de distintas áreas. Guillermo Gándara, director ejecutivo de la Red Iberoamericana de Prospectiva (RIBER), destacó que “eventos como el Futures Week demuestran que la juventud es el motor de la innovación y del cuidado del entorno. Es alentador ver cómo los estudiantes se comprometen con la construcción de un futuro más consciente y sostenible”.
La prospectiva, sin embargo, no pretende anticipar con certeza lo que sucederá. Su propósito es explorar futuros posibles, plausibles o deseables, observar señales de cambio y analizar las consecuencias que podrían derivarse de diferentes decisiones. Desde esa perspectiva, una ciudad puede preguntarse cómo evolucionarán la movilidad, la disponibilidad de agua, la educación o el empleo en las próximas décadas. No se trata de predecir, sino de comprender mejor la incertidumbre y de identificar alternativas que puedan empezar a evaluarse desde ahora.
La edición 2025 de Futures Week se desarrolló en La Paz durante cuatro jornadas y reunió a cerca de 250 estudiantes de 11 unidades educativas. Allí se trabajó sobre desafíos vinculados con ciudades saludables, conscientes, creativas, educativas y tecnológicas. Algunas ideas avanzaron hacia prototipos mediante herramientas de fabricación digital en los Fab Labs, en una experiencia que buscó unir reflexión y práctica.
Ese cruce entre análisis y acción es una de las características más visibles de la iniciativa. Primero aparece la identificación de un problema; después surgen preguntas sobre los actores involucrados, los recursos necesarios, el posible impacto y la manera en que una propuesta puede evolucionar. En ese recorrido, la conversación sobre el futuro deja de ser abstracta y se convierte en un ejercicio concreto de aprendizaje y colaboración.
Futures Week también se articula con redes y organizaciones internacionales vinculadas con la prospectiva, la innovación y la fabricación digital. Según la información oficial, The Millennium Project, la Red Iberoamericana de Prospectiva (RIBER) y 2030 Construyendo Futuros figuran como coorganizadores. A ello se suma la participación de aliados y especialistas de espacios como Fab Lab Barcelona, Fab Lab Perú, Fab Lab Santa Cruz, Fabricademy y FabTextiles, lo que permite contrastar desafíos locales con experiencias de otros países sin perder de vista las condiciones específicas de cada ciudad.
Los horizontes temporales