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La derrota por 6-0 de Guabirá frente a Always Ready, el domingo en el estadio Municipal de Villa Ingenio, quedó rápidamente relegada por una denuncia que encendió las alarmas en el fútbol boliviano. Un día después del partido, el director técnico del conjunto azucarero, Leonardo Égüez, habló con DIEZ y relató con detalle lo que vivió su plantel antes y durante el encuentro.

Según explicó el entrenador, el equipo llegó a El Alto con la idea de ejecutar el plan de juego trabajado durante la semana. Aseguró que todo comenzó con normalidad, desde la charla técnica hasta la salida al campo para reconocer el escenario. “Nosotros preparamos el partido como siempre, con mucho profesionalismo. Teníamos un plan de juego”, afirmó, al recordar que el ambiente previo era de confianza.

Sin embargo, una vez que el balón empezó a rodar, Égüez notó señales que le llamaron la atención. Dijo que observó pases inseguros, controles defectuosos, nerviosismo y ansiedad, aunque al principio pensó que podía tratarse del efecto de la altura. Con el paso de los minutos, sin embargo, percibió algo más grave: errores reiterados y futbolistas con un semblante de confusión, impotencia y hasta ganas de llorar.

Uno de los episodios que más lo impactó fue el de Víctor Ábrego, quien tuvo una ocasión clara de gol y la resolvió de mala manera. Después de esa jugada, el delantero se acercó al técnico y le pidió salir del partido. “Me mira y me dice: ‘Sácame’. Yo ahí le pregunto qué tiene. Me dijo: ‘Sácame, sácame, no tengo cabeza’”, recordó Égüez.

Poco después, el capitán Ricky Añez también se aproximó al entrenador. De acuerdo con su versión, le pidió un cambio en el arco y le dejó entrever que había una razón de fondo. “Me dice: ‘Cámbialo al arquero. Yo sé por qué te digo’”, relató el DT, quien todavía no entendía lo que estaba ocurriendo dentro de su equipo.

La situación se volvió más clara en el entretiempo. Égüez contó que ingresó al vestuario sin saber el motivo del desconcierto y se encontró con un ambiente completamente alterado. “Nadie tenía conocimiento de nada. Entro al vestuario pateando la puerta y tirando las sillas, haciendo escándalo. Me preguntaba qué estaba pasando y los jugadores empiezan a llorar, algunos a gritar. Fue un ambiente muy pesado”, señaló.

Fue entonces, según su testimonio, cuando los futbolistas le informaron que el arquero Manuel Ferrel había recibido amenazas contra sus familiares. “Me dicen: ‘No es nada con vos, la tienen amenazada a la madre de Manuel Ferrel. Tenía que dejarse hacer tres goles o pagar una suma de dinero porque tiene una deuda pendiente con una gente’”, sostuvo Égüez.

A partir de ese momento, el entrenador aseguró que el grupo quedó paralizado y sin saber cómo actuar. Dijo que intentó calmar a sus jugadores, pero que el equipo ya estaba afectado y que solo quedaban dos cambios disponibles. “Nos desesperamos, pregunto qué puedo hacer y nos quedaban dos cambios. Teníamos que salir a la cancha. Obviamente, el equipo local reguló, nosotros no queríamos nada, queríamos irnos”, explicó.

Guabirá terminó cayendo por 6-0 y, tras el partido, Égüez resolvió que sus jugadores debían hablar públicamente sobre lo sucedido. También justificó por qué no hizo la denuncia antes del descanso. “Muchos me preguntan por qué no denuncié antes y, obviamente, en ese momento uno no sabía qué hacer. Tenía que intentar calmar a los jugadores y les dije que, una vez finalizado el partido, denunciábamos”, manifestó.

Después del compromiso, el técnico indicó que se comunicó con la dirigencia del club y que también hubo contacto con el presidente de la FBF, Fernando Costa. Además, reveló que acompañó a Ferrel a la Fiscalía para formalizar la denuncia. “Eso ya es algo que está en manos de la justicia”, concluyó.

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