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La Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) busca a un joven de 18 años señalado como presunto responsable de la agresión registrada en la unidad educativa Esteban Migliacci, en la ciudad de Tarija, donde un estudiante de 12 años resultó herido con un arma blanca durante una jornada de clases.

El hecho generó preocupación entre los padres de familia, que ahora exigen esclarecer cómo fue posible el ingreso de una persona ajena al alumnado al establecimiento. Según la información difundida sobre el caso, la víctima sufrió una lesión en una de sus piernas y recibió atención médica posterior. Los antecedentes conocidos hasta el momento indican que su estado no reviste gravedad y que se encontraría fuera de peligro.

La junta de padres tomó conocimiento del incidente y expresó su inquietud por la presencia del supuesto agresor dentro del colegio. Dora Mendoza, integrante de esa organización, informó que el señalado sería hijo de la trabajadora encargada de la portería durante el turno de la tarde. Ese dato ha intensificado las dudas sobre los controles de acceso y las condiciones de seguridad en la unidad educativa.

El caso ya fue puesto en conocimiento de la Policía y de las autoridades educativas, mientras la FELCC realiza las diligencias para establecer con precisión las circunstancias del ataque y ubicar al joven mencionado como presunto autor. La investigación deberá determinar cómo ingresó al establecimiento, si contaba o no con autorización para permanecer allí y qué ocurrió antes de la agresión.

Estos elementos serán clave para definir responsabilidades y para establecer si existieron fallas en los mecanismos de control y resguardo del recinto escolar. En ese marco, el director del colegio Esteban Migliacci, Rogelio Almazán, también se pronunció sobre el episodio y expuso los antecedentes que conoce desde la institución, información que deberá ser contrastada con las actuaciones policiales y los testimonios de quienes estuvieron presentes.

El hecho provocó además una reacción entre los padres de familia, que analizan medidas para reforzar la seguridad de los estudiantes. Entre las acciones planteadas figura el pedido de retiro de la portera del turno de la tarde, debido a la relación familiar que tendría con el joven involucrado. Esa solicitud será llevada a las instancias correspondientes para su evaluación.

La preocupación central de las familias es que la investigación permita establecer si hubo omisiones en los controles de acceso y evitar que personas ajenas a la comunidad educativa ingresen sin una justificación o autorización previa. El episodio también reabrió el debate sobre los protocolos de seguridad en las unidades educativas, especialmente en lo referido al control de puertas, la identificación de visitantes y la supervisión durante las actividades escolares.

Mientras tanto, la Policía continúa la búsqueda del joven de 18 años para que preste su declaración y se someta a las instancias legales correspondientes. Hasta que concluya la investigación, su responsabilidad deberá ser determinada mediante los procedimientos establecidos y no solo a partir de los señalamientos realizados por terceros.

El caso dejó como principal preocupación la necesidad de fortalecer las medidas preventivas en los establecimientos educativos de Tarija. La prioridad inmediata, según lo que se desprende de la reacción de la comunidad escolar, es esclarecer lo sucedido, resguardar al estudiante afectado y definir mecanismos que reduzcan el riesgo de que hechos similares vuelvan a repetirse.

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