Sebastián Marset habría admitido, según la versión de los fiscales estadounidenses, que convirtió una parte de las ganancias obtenidas por el tráfico de cocaína en Bolivia en casi 4 millones de dólares en criptomonedas. La supuesta confesión ocurrió durante los interrogatorios realizados después de su captura, en marzo de 2026.
De acuerdo con la documentación presentada ante la Justicia de Estados Unidos, los investigadores encontraron cerca de 3,96 millones de dólares en criptoactivos distribuidos en tres billeteras digitales vinculadas a dispositivos incautados al narcotraficante uruguayo. Siempre según el expediente, Marset afirmó que esos fondos provenían de sus beneficios por el tráfico de cocaína en Bolivia.
El material judicial detalla que en uno de sus teléfonos apareció una billetera con alrededor de 1,5 millones de dólares en criptomonedas. En otro dispositivo, los agentes hallaron una billetera con aproximadamente 1,43 millones y otra con unos 1,03 millones de dólares.
Según la versión de los fiscales, cuando los agentes le preguntaron qué había pasado con el resto de su dinero, Marset respondió que prefería “reinvertir las ganancias” para comprar más droga. En esa misma declaración, habría dicho que al momento de su captura tenía su dinero invertido en unas 10 toneladas de cocaína, según un informe publicado por el diario Búsqueda.
La Fiscalía estadounidense utiliza esa afirmación como parte de su caso, aunque ello no implica que esas 10 toneladas hayan sido incautadas.
Tras la captura de Marset en Bolivia, las autoridades incautaron más de una veintena de dispositivos electrónicos que luego fueron entregados a agentes de la DEA. Los documentos fiscales indican que los investigadores le mostraron 23 teléfonos celulares, dos iPads y una MacBook.
Marset, siempre de acuerdo con el expediente, identificó varios de esos aparatos como de uso personal y facilitó las contraseñas de algunos. Entre los dispositivos mencionados figuran un iPhone 17 Pro Max naranja, un iPhone 17 blanco, un iPhone 16 color oro rosa, una MacBook y un iPad.
Fue durante la revisión de esos equipos cuando aparecieron las billeteras digitales. La Fiscalía sostiene que Marset reconoció que las criptomonedas formaban parte de los recursos obtenidos mediante el tráfico de cocaína en Bolivia.
Para los investigadores, ese hallazgo resulta clave porque vincula de manera directa las ganancias que, según la acusación, generó el narcotráfico en Bolivia con un mecanismo de almacenamiento y movimiento de activos digitales.
El expediente también recoge que, ante la pregunta sobre el destino del resto de sus recursos, Marset habría dicho que no guardaba grandes sumas de efectivo porque prefería reinvertirlas en la compra de más droga. La Fiscalía afirma además que el uruguayo declaró tener su dinero invertido en unas 10 toneladas de cocaína.
Esa versión forma parte de los argumentos que la acusación estadounidense presenta para sostener que Marset seguía integrado en una estructura internacional de tráfico de drogas y que las ganancias obtenidas eran utilizadas para sostener y expandir sus operaciones.
Los fiscales aseguran, además, que sus actividades no se limitaron al mercado sudamericano o europeo. En documentos presentados ante el Tribunal de Distrito Este de Virginia, adelantaron que en el juicio presentarán pruebas de que el uruguayo envió cocaína a Estados Unidos y conspiró con otras personas para distribuirla.
La acusación sostiene que Marset encabezó durante años una organización internacional dedicada al tráfico de cocaína y que recurrió a distintos métodos para mover la droga, entre ellos buques portacontenedores y lanchas rápidas sin bandera.
También lo vincula con organizaciones que Estados Unidos considera narcoterroristas, entre ellas el Primer Comando de la Capital, de Brasil, y el Clan del Golfo, de Colombia.
Además, los fiscales sostienen que parte de las ganancias habrían sido blanqueadas a través del sistema financiero estadounidense.