Kylian Mbappé volvió a situarse en el centro de la conversación en torno al Real Madrid al reconocer que, por jugar en el club blanco y por lo que hizo durante el verano en el Mundial, siente que puede estar en la pelea por el Balón de Oro. El delantero francés, que compareció en rueda de prensa, explicó que en el entorno del equipo es habitual que se le relacione con ese tipo de premios, aunque insistió en que la decisión final depende de los votos y de la valoración de quienes eligen al ganador.
Mbappé señaló que el Real Madrid, al que definió como el mejor club del mundo, provoca de forma natural que sus futbolistas sean asociados a los grandes reconocimientos individuales. En ese sentido, admitió que mucha gente le habla del Balón de Oro y que él mismo considera que puede ser un buen año para aspirar a él, aunque subrayó que todavía queda mucho tiempo y que cada persona es libre de votar por quien crea que ha sido el mejor jugador del mundo. También afirmó que siempre se ve a sí mismo como el mejor, aunque matizó que se trata de una percepción personal y no de una verdad universal.
Preguntado por la compatibilidad con Vinícius Jr., el francés rebajó la discusión y la enmarcó dentro del ruido habitual que rodea al Real Madrid, precisamente por ser el club más famoso y más grande del mundo. Aseguró que no puede controlar todo lo que se dice sobre el equipo, pero sí compartir con sus compañeros el mismo objetivo: ganar partidos y títulos. Según explicó, lo importante es escuchar las opiniones, tomar lo útil de ellas e intentar seguir mejorando.
El atacante también respondió a las comparaciones con otros futbolistas como Raphinha o Ousmane Dembélé, especialmente en relación con el trabajo en la presión. Mbappé rechazó entrar en ese tipo de paralelismos y recordó que cada jugador tiene características distintas. En su intervención, defendió que él marca más goles que los dos nombres citados y que los demás también deberían anotar más para acercarse a su nivel, aunque dejó claro que no le interesa comparar estilos porque considera que hace cosas que otros no hacen.
En la misma línea, reconoció que todos los jugadores del Real Madrid deben mejorar en el apartado defensivo para ayudar al equipo a conceder menos ocasiones y menos goles. Al mismo tiempo, sostuvo que con balón también deben manejar mejor las situaciones para generar más oportunidades de gol. Para Mbappé, esa exigencia forma parte de la vida de un conjunto de alto nivel que aspira a ser el mejor del mundo.
El delantero francés también evitó centrar el debate en la idea de “sacar tres jugadores fuera del colectivo”, en referencia igualmente a la convivencia sobre el césped con Jude Bellingham. Dijo saber que ese tipo de análisis gusta a la gente y a los periodistas, pero insistió en que su mentalidad está enfocada en mejorar y en llegar preparado a los momentos decisivos de la temporada.
Mbappé recordó además que juega en dos posiciones diferentes con la selección francesa y con el Real Madrid, dos contextos que, según explicó, le exigen dar un paso adelante en cada caso. En Francia ejerce como capitán, mientras que en el club blanco no, aunque su ambición personal sigue siendo la misma: crecer como futbolista y mejorar también la percepción que tiene del juego.
En ese proceso, destacó la influencia de los entrenadores que ha tenido a lo largo de su carrera, a quienes atribuyó haberle ofrecido visiones muy distintas del fútbol. Esa variedad, dijo, le ha ayudado a entender mejor el juego, a leer cada situación y a adaptarse a los distintos escenarios que aparecen en un partido.
De cara al presente inmediato, el francés evitó mirar demasiado lejos. En su tercer año en el club, prefirió concentrarse en el día a día y en el próximo compromiso frente al Inter, con la idea de ayudar al equipo a arrancar bien la Champions, una competición que calificó como muy importante para el Real Madrid.