Un tribunal tailandés condenó este miércoles a 742 años de prisión a un influyente monje budista tras declararlo culpable de una amplia trama de apropiación indebida de donaciones destinadas a un templo que atiende a personas con VIH.
La sentencia fue dictada por el Tribunal Penal Central para Casos de Corrupción y Mala Conducta, un órgano creado en 2016 para acelerar la resolución de casos de corrupción. Según el comunicado judicial, el religioso, identificado como Alongkot Phunmuk, fue hallado responsable de 185 delitos de apropiación indebida, por los que recibió cuatro años de cárcel por cada uno, además de un cargo de blanqueo de capitales, castigado con dos años de prisión.
Pese a la magnitud de la condena, la legislación tailandesa establece que el tiempo máximo efectivo de cumplimiento no puede superar los 50 años.
El caso salió a la luz en agosto de 2025, cuando la Policía tailandesa arrestó al monje y a dos presuntos cómplices por su supuesta implicación en la apropiación de más de 1.000 millones de bat, equivalentes a casi 30 millones de dólares o 26,5 millones de euros, en donaciones dirigidas al templo Phra Bat Nam Phu, situado a unos 150 kilómetros al norte de Bangkok.
Alongkot, de 66 años, fue expulsado del monacato tras su detención. En ese momento mantenía una notable influencia social y religiosa, en parte por haber fundado en 1992 este templo de la provincia central de Lopburi, conocido por acoger a cientos de personas con VIH.
Como ocurre con otros centros budistas del país, el templo dependía en gran medida de las donaciones en efectivo y de las transferencias bancarias realizadas por fieles. La investigación policial apunta a que uno de los cómplices retiraba con frecuencia cantidades de entre 100.000 y 1 millón de bat, es decir, entre 3.000 y 30.000 dólares o entre 2.650 y 26.500 euros, que presuntamente terminaban en manos del monje.
Las consecuencias del escándalo han sido severas para la institución. El templo, que llegó a albergar a más de 2.000 pacientes, se ha visto obligado a suspender nuevas admisiones por la caída de las donaciones y actualmente atiende a 121 personas, según informó en su perfil de Facebook.
En Tailandia, donde más del 90 % de la población profesa el budismo, los monjes conservan una fuerte influencia social. Sin embargo, en los últimos años han salido a la luz distintos escándalos vinculados con bonzos y templos, en un contexto de creciente escrutinio sobre el manejo de fondos y la conducta de figuras religiosas de alto perfil.