Pese a la desregulación del precio del dólar, los pequeños productores aseguran que los bancos siguen sin vender la moneda estadounidense, lo que los obliga a recurrir al mercado informal, a viajes hacia las fronteras o a transacciones internacionales para conseguir divisas. Ante esa situación, pidieron una reunión con el Gobierno con el objetivo de salvar las unidades productivas de sus afiliados.
La representante del sector, Helen Rivero, afirmó en un breve contacto con los periodistas que la flexibilización del dólar no les ha beneficiado, sino que ha agravado la situación de los productores. Según dijo, la falta de acceso a la moneda estadounidense ha frenado varias unidades productivas y ha empujado incluso a algunos compañeros a migrar a otros países en busca de mejores oportunidades.
Rivero explicó que la confederación de pequeños y medianos empresarios agrupa principalmente a confeccionistas, quienes antes encontraban en las ferias de las “mañaneras” su principal sustento. Señaló que esas ferias también funcionaban como espacios de exportación, debido a la llegada de compradores de países vecinos, pero que ahora muchas de esas pequeñas unidades cerraron sus puertas porque los insumos subieron de precio de manera considerable.
A ese escenario, añadió, se suma la perspectiva del incremento del diésel, lo que podría profundizar aún más las dificultades del sector. Indicó que el aumento del combustible encarecerá el transporte de productos e insumos, ya que necesitan camiones tanto para comercializar en distintos departamentos como para abastecerse de materia prima.
“Nosotros ya no vamos a poder comercializar en diferentes departamentos nuestros productos, necesitamos camiones para poder llevar y también para ir a comprar nuestros insumos, o sea, el flete va a subir y si ahora logramos equilibrar los costos apenas, con el diésel estamos en la ruina”, expresó la dirigente.
Rivero recordó además que el Gobierno anunció distintos créditos para varios planes, pero aseguró que hasta ahora no han sido convocados para acceder a esa ayuda estatal y así reactivar la economía de sus unidades. Sostuvo que el sector genera empleo conforme crece la elaboración de prendas, aunque actualmente muchas actividades se mantienen solo como negocios familiares debido a la imposibilidad de pagar salarios.