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Cientos de personas salieron a las calles de Tarija la tarde de este lunes, convocadas por la Federación Departamental de Juntas Vecinales (Fedjuve), para exigir al Gobierno medidas que amortigüen el impacto del levantamiento de la subvención al diésel, frenen el alza de los productos de la canasta básica familiar y rechacen una eventual eliminación total de la subvención a la gasolina y a la garrafa de Gas Licuado de Petróleo (GLP).

La movilización se desarrolló en medio de un clima de molestia creciente por el encarecimiento de los alimentos y por la preocupación ante posibles nuevos incrementos en los carburantes. La protesta había sido anunciada días antes por la dirigencia vecinal, que también convocó a un cacerolazo. La concentración se fijó para las 15:00 en la pasarela del colegio Fe y Alegría, sobre la avenida Panamericana, desde donde la marcha comenzó poco después.

La columna avanzó por La Loma y la calle Cochabamba hasta llegar a la calle General Trigo. Hacia las 17:00, los manifestantes ya descendían desde la iglesia San Roque rumbo a la plaza Luis de Fuentes, en una jornada marcada por la participación de vecinos de distintos barrios y distritos que se sumaron a la protesta.

Ronald Garnica, presidente de la Fedjuve, destacó precisamente ese respaldo y sostuvo que la principal preocupación de la población es el incremento de los precios de la canasta familiar. En ese sentido, afirmó que quienes antes compraban con 100 bolivianos ahora necesitan hasta 300 para adquirir lo mismo. También llamó al presidente Rodrigo Paz a coordinar acciones y advirtió que, sin diálogo, no será posible avanzar en soluciones frente a un escenario que consideró cada vez más complicado.

Ese malestar fue repetido por varios de los asistentes, quienes expresaron ante los medios que el dinero ya no alcanza para comprar la misma cantidad de productos que antes. Una de las participantes resumió esa percepción con una frase que reflejó el tono general de la movilización: “Tener 100 bolivianos ahora es como tener 10”.

Durante la protesta, Garnica explicó que la Fedjuve lleva adelante una propuesta propia frente a la situación económica. Planteó que el Gobierno no se limite a emitir decretos ni a levantar la subvención de manera repentina, y sostuvo que la organización vecinal propone una subvención del 40 por ciento para los servicios básicos, como una forma de contrarrestar el impacto de la medida. Según dijo, algunos sectores aceptaron esa posibilidad, pero la Fedjuve no, y remarcó que no están preparados para nuevos decretos.

A esa posición sumó otro pedido: la reducción del 50 por ciento en los salarios de las autoridades del Gobierno nacional, las gobernaciones y las alcaldías. La dirigencia considera que esa medida también debería formar parte de las respuestas frente al contexto económico que atraviesa la población.

En el acto de cierre de la movilización también participó el presidente del Comité Cívico, Jesús Gira, quien respaldó la protesta y afirmó que todos los productos están caros. Añadió que la población espera que cualquier levantamiento de la subvención venga acompañado de medidas que beneficien a los sectores más pobres.

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