La inclusión educativa no se define solo por el ingreso de niñas, niños y adolescentes a la escuela. También depende de las posibilidades reales que encuentran dentro del aula para participar, aprender y desarrollar sus capacidades. Bajo esa premisa, este lunes 12 de octubre se presentó en el Ministerio de Educación de Bolivia el programa Aulas que incluyen, una propuesta de formación docente impulsada por la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz) y UNICEF, con el respaldo de esa cartera de Estado.
En el acto de lanzamiento participaron Verónica Ágreda, rectora nacional de Unifranz; Lina Beltrán, representante adjunta de UNICEF en Bolivia; y Ana Cárdenas Angulo, viceministra de Educación Superior, Formación Profesional, Ciencia y Tecnología. Las autoridades coincidieron en la necesidad de modificar las prácticas pedagógicas para que la igualdad no se quede en el plano declarativo, sino que se traduzca en experiencias concretas de aprendizaje.
Ágreda sostuvo que el desafío de la inclusión ya no está únicamente en abrir las puertas de la escuela, sino en lo que ocurre una vez que el estudiante entra al aula. Desde esa mirada, planteó que la revisión debe centrarse en quién participa, quién asume responsabilidades, a quién se le da la palabra y qué expectativas terminan condicionando las posibilidades de cada estudiante.
Para la rectora, el cambio educativo empieza cuando el docente reconoce que sus decisiones cotidianas influyen en la confianza, la participación y las aspiraciones de sus estudiantes. La distribución de los asientos, los ejemplos que se usan en clase, el lenguaje y hasta los criterios de evaluación pueden reproducir desigualdades, incluso sin una intención explícita de discriminar.
En esa línea, afirmó que la enseñanza debe dejar de limitarse a la transmisión de contenidos para enfocarse en el diseño de entornos donde aprender sea posible para todas y todos. Propuso, además, orientar la práctica docente a partir de cuatro dimensiones: pertinencia, relevancia, calidad y seguridad, e invitó a los educadores a incorporar cambios concretos en sus clases.
La iniciativa también busca responder a las brechas de género en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, conocidas como STEM. UNICEF para América Latina y el Caribe señala que menos del 30% de las personas graduadas en estas disciplinas en la región son mujeres, una desigualdad que la organización vincula con estereotipos que inciden tanto en las oportunidades educativas como en la elección de carreras.
Luz Jiménez, viceministra de Educación Regular, subrayó que cualquier transformación requiere la participación activa del magisterio y el trabajo conjunto entre instituciones para atender las distintas realidades que conviven en las aulas bolivianas. En su intervención remarcó que la educación no puede mejorar sin la participación de maestras y maestros, y añadió que la formación docente debe contribuir a prevenir la discriminación, la violencia y la exclusión, además de fortalecer espacios seguros para el aprendizaje.
Beltrán, por su parte, insistió en que el acceso a la educación no asegura por sí solo condiciones equitativas. Aunque niñas y adolescentes compartan el aula con sus compañeros, todavía enfrentan expectativas sociales que influyen en sus decisiones, en su participación y en sus proyectos de vida.
La representante de UNICEF afirmó que la igualdad se construye todos los días y que las aulas pueden acelerar ese proceso. En ese contexto, destacó el papel de los educadores para motivar a las estudiantes a expresar sus ideas, descubrir sus talentos y explorar ámbitos profesionales en los que históricamente han tenido menos oportunidades.
Cárdenas también puso el acento en que la calidad educativa no depende únicamente de los contenidos, la tecnología o la infraestructura. A su juicio, el trato hacia los estudiantes y las oportunidades que se les brindan forman parte esencial de una educación de calidad.
La viceministra sostuvo que un aula inclusiva es aquella en la que nadie sienta que debe renunciar a quien es para poder aprender. También destacó la cooperación entre el Estado, la academia y los organismos internacionales como una vía para fortalecer la formación docente y convertir los aprendizajes en cambios efectivos.
En el desarrollo del programa, Alejandro Zegarra, vicerrector adjunto de Unifranz en Santa Cruz, explicó que Aulas que incluyen es una capacitación gratuita, virtual, asincrónica y autogestionada, pensada para completarse en cuatro semanas. La propuesta está dirigida a docentes de educación regular y superior, quienes pueden avanzar a su propio ritmo a través de una plataforma digital.
El contenido se organiza en cuatro módulos: reconocimiento de sesgos inconscientes y estereotipos; diseño de prácticas pedagógicas