El Gobierno de Bolivia ha anunciado una significativa inversión para la restauración del templo católico colonial de Curahuara de Carangas, conocido popularmente como la ‘Capilla Sixtina de Bolivia’. Este proyecto, que cuenta con un financiamiento de 66.240 dólares proporcionado por Estados Unidos, tiene como objetivo principal la reparación e impermeabilización de los techos de paja del templo, así como la reconstrucción de los contrafuertes que sostienen esta imponente edificación.

Andrés Aramayo, viceministro de Fomento al Turismo Sostenible, presentó el proyecto en una ceremonia que contó con la participación de destacados representantes, entre ellos Debra Hevia, jefa de misión de la Embajada de Estados Unidos; el obispo de la Diócesis de Oruro, Cristobal Bialasik; y la arquitecta Josefina Matas, quien liderará el trabajo de restauración. Durante su intervención, Aramayo subrayó la importancia del templo no solo desde un punto de vista arquitectónico, sino también cultural y turístico.

El templo está situado en Oruro, a una altitud de 3.898 metros sobre el nivel del mar y a 160 kilómetros de la capital del departamento. Construido entre 1587 y 1608 en la provincia de Sajama, esta estructura monumental se caracteriza por su combinación de piedra y adobe, contrafuertes robustos y una portada sencilla adornada con pilastras y un arco renacentista. Su interior alberga murales que representan escenas bíblicas datadas en 1777, lo que le confiere un valor histórico inestimable.

Aramayo destacó que uno de los objetivos centrales del proyecto es asegurar que los valiosos murales sean preservados durante las labores de restauración. Asimismo, se hará hincapié en respetar el estilo arquitectónico original y los materiales autóctonos utilizados en su construcción. El templo fue declarado Monumento Nacional en 1960 y es considerado un símbolo cultural significativo debido a las obras artísticas que contiene.

La restauración del templo no solo busca conservar un patrimonio invaluable; también es parte de una estrategia más amplia para impulsar el desarrollo económico y social a través del turismo religioso en Bolivia. Aramayo expresó su deseo de que este esfuerzo no se limite a una simple restauración, sino que se convierta en un motor para el crecimiento turístico en la región.

Debra Hevia resaltó que este proyecto es financiado por el Fondo de Preservación Cultural del Departamento de Estado estadounidense y representa más de dos décadas de cooperación entre Estados Unidos y Bolivia en la protección del patrimonio cultural. Este templo es bello. Su estilo arquitectónico y los murales nos cuentan la historia de Bolivia y queremos protegerlos para compartirlos con el mundo, afirmó Hevia.

Finalmente, Cristobal Bialasik agradeció tanto a Estados Unidos como a Alemania por su apoyo continuo en proyectos anteriores relacionados con la restauración del templo. La colaboración internacional refleja un compromiso compartido por preservar la rica herencia cultural boliviana para las futuras generaciones.

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