Bolivia vuelve a ubicarse en la parte más baja de las proyecciones económicas regionales. De acuerdo con el informe *Panorama económico de América Latina y el Caribe* del Banco Mundial, la economía nacional registrará en 2026 una contracción de 2,8%, una previsión que la deja al fondo del panorama regional y en un escenario todavía negativo, aunque menos severo que el anticipado meses atrás.
El organismo internacional ajustó al alza su estimación para el país respecto de abril, cuando había calculado un decrecimiento de 3,2%. Pese a esa mejora, Bolivia continúa entre las economías que cerrarían el período con números rojos, junto con Haití, que tendría una caída de 1,5%, Jamaica con -0,8% y Trinidad y Tobago con -0,2%.
En contraste con ese desempeño, los países vecinos muestran perspectivas más favorables. Argentina y Brasil figuran con un crecimiento estimado de 2,1% cada uno, mientras que Chile aparece con una expansión más moderada de 0,8%. Paraguay se perfila como la economía con mayor dinamismo de la región, con un avance proyectado de 4,7%, y Perú alcanzaría un crecimiento de 3,2%.
El informe del Banco Mundial señala que Bolivia atraviesa un proceso de estabilización macroeconómica acompañado por un giro en su política económica, orientado a un programa de reformas centrado en la sostenibilidad fiscal, una mayor protección social y el impulso del crecimiento desde el sector privado. En ese contexto, el documento destaca que desde fines de 2025 las autoridades redujeron los subsidios a los combustibles y endurecieron la política monetaria, mientras que a mediados de 2026 la adopción de un régimen de tipo de cambio flexible representó un cambio importante frente al marco anterior.
Aun así, el organismo advierte que las medidas iniciales no resuelven por completo los desafíos pendientes. “Si bien estas medidas iniciales han aliviado las presiones macroeconómicas inmediatas, gestionar cuidadosamente los desequilibrios fiscales y externos que aún persisten sigue siendo fundamental para consolidar esta transición”, señala el reporte.
La actualización de octubre también muestra una variación respecto de las estimaciones difundidas por el Banco Mundial a lo largo del año. En enero, la previsión para Bolivia apuntaba a una contracción de 1,1%; en abril, el cálculo empeoró hasta 3,2%; y ahora la proyección se ubica en una caída de 2,8% para 2026.
El ajuste también alcanzó a 2027. En enero, el organismo había proyectado un decrecimiento de 1,5%; luego, en abril, esa cifra se profundizó hasta -4%; y en la estimación más reciente la contracción esperada es de 1,4%, todavía en terreno negativo.