En noviembre de 2007, el Coliseo Luis Parra fue testigo de un acontecimiento deportivo que marcó un antes y un después para el básquetbol en Tarija. Tras dos décadas sin títulos nacionales, el Primer Campeonato Internacional de Clubes Campeones “La Bolivianita” devolvió la pasión y competitividad a esta región. La final enfrentó a Millonarios y Sargento Cabral de Salta, con un ajustado marcador de 75-73 a favor de los argentinos, reflejando la intensidad de un torneo que revitalizó el deporte local.
La iniciativa surgió de Rodolfo Meyer, empresario joyero y entusiasta del básquetbol, quien desde 2005 comenzó a gestar un proyecto para reactivar el nivel competitivo en Tarija. Preocupado por el estancamiento del básquetbol local frente al desarrollo en otras regiones del país, Meyer aprovechó una visita oficial a Salta y Jujuy para establecer vínculos que permitieran traer equipos de alto nivel a competir en Tarija. Su propuesta fue respaldada con la entrega de gemas de oro y plata como premios, otorgando un valor simbólico y prestigioso al torneo.
El formato del campeonato, diseñado para asegurar la presencia de un equipo tarijeño en la final, enfrentó inicialmente a los clubes de cada región. Millonarios y Meta La Salle reforzaron sus plantillas con la coordinación de figuras como Moreno Valdivieso y Manuel Cuevas, lo que contribuyó a elevar el nivel de la competencia. El partido decisivo mostró la garra local, con jugadores como Julio “Marmota” Mendoza y Álvaro Torres manteniendo la intensidad hasta el último minuto.
Este evento fue el detonante para la recuperación del básquetbol en Tarija. Meses después, Millonarios logró romper una década sin títulos al coronarse campeón nacional de la Liga Superior, representando a Bolivia en Uruguay. La segunda edición del campeonato “La Bolivianita” en 2008 consagró a Meta La Salle, reafirmando el resurgimiento de la región como una potencia del básquetbol nacional.
Además de revitalizar la competencia, el torneo sirvió para despedir a un ícono del básquetbol local. Gonzalo Majluf, tras más de 16 años defendiendo la camiseta de Millonarios, jugó su último partido en el Coliseo Luis Parra en esa histórica jornada. Su retiro coincidió con el renacer del deporte en Tarija y fue reconocido como un ejemplo de dedicación y esfuerzo.
La organización de estos torneos y la entrega de premios simbólicos por parte de Meyer Gems contribuyeron a crear una nueva mística para el básquetbol tarijeño, que enfrentaba desafíos económicos y de gestión. Bajo el liderazgo de la Asociación Tarijeña de Básquetbol, presidida por Ahuber Succi, se logró superar años de inactividad y brindar oportunidades a las divisiones inferiores, impulsadas por el trabajo de Cristina Rubin de Celis y John Montalvo.
Dos décadas después, aquel noviembre de 2007 sigue siendo recordado como el punto de inflexión que permitió a Tarija recuperar su identidad como cuna de campeones en el básquetbol boliviano, gracias a la visión de un empresario y la pasión de una comunidad que volvió a rugir en la cancha
