Luis Fernando Camacho juró ayer como embajador de Bolivia ante Paraguay y se convirtió en el primer representante diplomático designado por el presidente Rodrigo Paz que asume formalmente un cargo de este tipo durante los primeros diez meses de su gestión. La posesión estuvo a cargo del canciller Héctor Huanca, quien le encomendó una labor “comprometida, profesional y orientada a resultados”, con especial atención en el comercio, las inversiones, la integración y la cooperación bilateral.
Aunque ya asumió el cargo, Camacho todavía deberá completar el protocolo con la presentación de sus cartas credenciales ante el Gobierno paraguayo. El propio exgobernador cruceño adelantó que viajará el 24 de septiembre para iniciar ese procedimiento. Al referirse a este nuevo desafío, sostuvo que se trata de “un nuevo reto” y planteó como prioridades el impulso a la integración carretera, el fortalecimiento del vínculo empresarial y la coordinación entre ambos gobiernos.
En sus primeras declaraciones como embajador, también anticipó que buscará reforzar la cooperación en temas vinculados con el narcotráfico, la inseguridad y la trata de personas. En esa línea, una de las actividades iniciales que prevé desarrollar en Paraguay es la organización de un encuentro con empresas interesadas en invertir en Bolivia. Camacho afirmó que existen iniciativas relacionadas con la generación de energía hídrica y con oportunidades de exportación que todavía no han sido suficientemente exploradas. “Tenemos una gran oportunidad para darle a Bolivia la posibilidad de tener inversiones, con garantía de seguridad jurídica”, señaló.
Entre los puntos que identificó como prioritarios figura además la consolidación de Puerto Busch y su conexión hacia el Atlántico, junto con el avance de la integración vial con Paraguay. Mencionó específicamente la carretera Roboré-Paraguay y sostuvo que ese objetivo requerirá coordinación con el Gobierno central y la Gobernación de Santa Cruz. Su plan de trabajo presentado ante el Senado ya contemplaba precisamente comercio, inversiones, integración y proyectos de infraestructura.
La posesión de Camacho coincidió, además, con un hecho relevante en la relación bilateral entre Bolivia y Paraguay. Esta semana ambos países completaron el trazado de su frontera tras 88 años de trabajo técnico y diplomático iniciado luego de la Guerra del Chaco. La Comisión Mixta Demarcadora de Límites aprobó el tramo pendiente entre los hitos X y XI, correspondiente al río Negro u Otuquis, hasta el punto trifinio con Brasil.
Ese acuerdo cerró un proceso abierto desde el Tratado de Paz, Amistad y Límites de 1938. Las cancillerías de ambos países consideraron que la conclusión de la demarcación marca un nuevo punto de partida para profundizar la cooperación bilateral. Camacho afirmó que pretende aprovechar ese contexto para fortalecer el intercambio comercial y atraer capitales hacia Bolivia.