El arbitraje en el fútbol boliviano ha enfrentado numerosas críticas durante la última temporada, lo que ha llevado a las autoridades a implementar cambios significativos para mejorar su desempeño. Víctor Hugo Chambi, responsable del Desarrollo Arbitral en la Federación Boliviana de Fútbol, realizó un análisis detallado del año, destacando tanto los aciertos como las áreas que requieren atención, y presentó las acciones que se están tomando de cara al próximo ciclo competitivo.

Según Chambi, el año ha sido complejo debido a diversas circunstancias que afectaron la calidad del arbitraje. Actualmente, el sistema atraviesa un proceso de renovación y ajuste, en el que algunos colegiados han mostrado resistencia a adaptarse a las nuevas exigencias. Como parte de esta reestructuración, aquellos árbitros que no cumplan con los estándares establecidos serán excluidos de la División Profesional en la siguiente temporada y se prevé que participen en categorías inferiores durante 2026, asumiendo así su responsabilidad.

Para elevar el nivel de los árbitros, se han implementado varias medidas concretas. Entre ellas, se ha incrementado el número de evaluaciones físicas, incorporando además el control del porcentaje de grasa corporal. Paralelamente, se han desarrollado cursos de capacitación técnica y se ha fortalecido la colaboración con el equipo encargado del VAR para mejorar la revisión y análisis de las decisiones arbitrales. Estas acciones buscan fomentar un compromiso más sólido y una preparación integral entre los árbitros, frente a situaciones previas donde algunos no asistían a evaluaciones o manifestaban lesiones para evitar su participación.

En cuanto al rendimiento técnico durante la temporada, se reconocen tanto episodios problemáticos como actuaciones destacadas. Un hito relevante fue la participación de un árbitro boliviano en la final del Mundial Sub-17 y su avance hasta los cuartos de final, un hecho sin precedentes para el país. Este logro motivó a realizar una evaluación exhaustiva de todo el torneo, considerando no solo un partido en particular, sino el desempeño global, aplicando penalizaciones por errores y promoviendo la recuperación y mejora de aquellos árbitros con potencial.

De cara a 2026, los preparativos ya están en marcha con la planificación de nuevos cursos de formación, ajustes físicos y técnicos, y una mayor integración con la gerencia del VAR. El objetivo principal es que los árbitros adopten una postura más decidida y segura en sus decisiones, fortaleciendo así la calidad y credibilidad del arbitraje en el fútbol nacional

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