La escasez de diésel que golpea al país y que se ha profundizado en los últimos años responde a un problema estructural que comenzó a gestarse desde 2015, cuando terminó la bonanza económica. Así lo planteó René Martínez, economista de la Fundación Jubileo, quien advirtió que la salida a esta crisis demandará al menos siete años.
El especialista sostuvo que la situación actual es consecuencia del fracaso de la política de hidrocarburos aplicada después de la “nacionalización”, ya que no se aseguraron inversiones para reponer reservas y eso derivó en el agotamiento de los campos. A ello, añadió, se sumaron severos desequilibrios macroeconómicos que agravaron el panorama.
“Es un problema muy complejo, directamente ligado al fracaso de la política de hidrocarburos. Afecta a la producción y a la gente de a pie”, señaló Martínez al referirse al impacto que tiene la falta de combustible en la economía y en la vida cotidiana.
Consultado sobre si resulta más caro importar diésel a precio internacional o mantener el desabastecimiento, el economista fue enfático al afirmar que “el diésel o la gasolina más cara es la que no hay”, en alusión a que la falta de combustibles paraliza el aparato productivo.
Martínez remarcó además que no se trata de una solución inmediata. Según explicó, la crisis debe entenderse como un problema estructural de mediano y largo plazo, que solo podrá ir corrigiéndose en la medida en que se reconstituya un sector exportador como el de hidrocarburos. Ese proceso, indicó, requiere primero una nueva política y luego un período de maduración de aproximadamente siete años para empezar a generar retornos.
En ese contexto, consideró que el país seguirá necesitando financiamiento externo para sostener la importación de combustibles, como el crédito del Fondo Monetario Internacional (FMI).