La ilusión de numerosos aficionados iraníes por presenciar el Mundial de fútbol de 2026 se ha visto truncada antes de que el torneo dé inicio. La Federación iraní de fútbol confirmó que Estados Unidos no emitirá visados a ciudadanos residentes en Irán, lo que podría impedir la asistencia de algunos jugadores a la competición.

La noticia se confirmó poco después de anunciarse que los encuentros de la fase de grupos en los que participará Irán se disputarán en ciudades estadounidenses como Los Ángeles y Seattle. Debido a restricciones consulares y a la inclusión de Irán en la lista de países con veto migratorio impuesto por Estados Unidos, la presencia iraní en el evento se ve seriamente comprometida.

El presidente de la Federación iraní, Mahdi Taj, quien no pudo obtener visa para asistir al sorteo mundialista, declaró que es muy probable que los iraníes que residen en su país no reciban autorización para viajar a los partidos que se jugarán en suelo estadounidense. Esta situación ha generado una profunda decepción entre los seguidores del fútbol en Irán.

Amir Hosein, un aficionado de 38 años, expresó su frustración tras meses de planificación para asistir al Mundial, confiando en que la magnitud del evento facilitaría el trámite del visado. Otro hincha, Hamid, recordó con nostalgia su experiencia en el Mundial anterior y manifestó su esperanza de que la selección iraní pueda avanzar a las rondas eliminatorias por primera vez.

Irán forma parte del Grupo G, junto a Bélgica, Egipto y Nueva Zelanda, y existe optimismo entre los seguidores sobre la posibilidad de lograr un avance histórico en la Copa del Mundo. Ehsan, fisioterapeuta de 29 años vinculado a un club local, señaló que la selección tiene la capacidad de superar a Nueva Zelanda y Egipto.

No obstante, el entusiasmo no es unánime. La relación entre la afición y el equipo nacional se ha visto afectada por acontecimientos recientes, especialmente tras las protestas sociales que sacudieron al país y la percepción de falta de apoyo de los jugadores hacia estas movilizaciones. Esta situación llevó a que algunos fanáticos prefirieran celebrar las derrotas del equipo, como ocurrió en el Mundial de 2022 tras la derrota contra Estados Unidos.

Yashar, arquitecto de 45 años, confesó que aunque sigue siendo amante del fútbol, su interés por la selección nacional se ha diluido, prefiriendo seguir a otras potencias futbolísticas. Por su parte, Leila, su pareja, considera que un relevo generacional en el equipo podría revitalizar el apoyo popular.

Además de las dificultades relacionadas con los visados, la selección iraní enfrenta otros obstáculos. El presidente de la Federación advirtió que algunos jugadores podrían ser excluidos si han cumplido el servicio militar en organizaciones no reconocidas por Estados Unidos, en alusión a la Guardia Revolucionaria, catalogada como grupo terrorista por Washington desde 2019. En Irán, el servicio militar es obligatorio y se asigna de forma aleatoria entre el ejército regular y la Guardia Revolucionaria.

Esta problemática ya se manifestó anteriormente, cuando jugadores de la selección iraní de polo no recibieron visas para participar en un mundial celebrado en Estados Unidos. Las tensiones entre Teherán y Washington, que se remontan a la Revolución Islámica de 1979, han escalado en los últimos meses, complicando aún más la situación deportiva y diplomática entre ambos países

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