La situación en el sector salud de Santa Cruz ha alcanzado un punto crítico, con pacientes enfrentando serias dificultades para acceder a la atención médica debido a un paro de 72 horas que comenzó el 21 de abril y se prolongará hasta el 23 del mismo mes. Esta protesta, liderada por los trabajadores de la salud, responde a la falta de pago de sus sueldos correspondientes a los meses de febrero y marzo. La incertidumbre y el descontento son palpables entre quienes dependen del sistema de salud, que ya ha visto afectada su operatividad en múltiples ocasiones.

Una paciente, que tenía una consulta programada para el 21, se ha visto obligada a reprogramar su cita para mayo tras la suspensión de atención. “Llevamos dos meses con mi padre en esta situación, cinco reprogramaciones”, declaró una mujer, quien expresó su frustración al tener que volver a solicitar una ficha para que su padre sea atendido. La preocupación por nuevos paros de salud añade un nivel adicional de ansiedad a quienes necesitan atención médica urgente.

El descontento no solo se limita a las consultas programadas. Otros pacientes también han manifestado sus dificultades. Una mujer que viaja desde la zona sur de la ciudad relató cómo el paro le impidió realizarse un análisis de sangre necesario para su tratamiento. A pesar de la dificultad, esta paciente mostró comprensión hacia los trabajadores, sugiriendo que las citas deberían ser reprogramadas inmediatamente después del paro. “Si a mí me tocaba el 21 y van a empezar a atender el 22, entonces deberían atenderme el siguiente día después del paro”, comentó, enfatizando que nadie debería trabajar sin remuneración.

Los trabajadores del sector salud han dejado claro que continuarán con sus acciones hasta que se resuelva su situación financiera. Robert Hurtado, ejecutivo del gremio, anunció que si no hay avances significativos en los pagos, están dispuestos a llevar a cabo un nuevo paro de cinco días en la próxima semana. “Vamos a seguir, porque la próxima semana, desde el día lunes, vamos a parar los cinco días hábiles”, afirmó Hurtado.

La crisis en el sector salud se agrava aún más en medio de una emergencia sanitaria por fiebre amarilla, donde se han confirmado cuatro casos y se han reportado tres fallecimientos. Este contexto pone en relieve la urgencia de una solución tanto para los trabajadores como para los pacientes que dependen del sistema sanitario.

Desde el inicio del año, los trabajadores han realizado un total de 28 días de paros, lo que ha perturbado gravemente la atención en centros médicos y ha generado un clima tenso tanto entre los profesionales como entre los ciudadanos que requieren servicios médicos esenciales. La combinación de problemas administrativos y emergencias sanitarias plantea desafíos significativos para todos los involucrados y exige una respuesta rápida y efectiva por parte de las autoridades locales.

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