El presidente Rodrigo Paz Pereira advirtió este martes 15 de septiembre sobre la presencia de mafias internacionales en San Ignacio de Velasco, luego de la ola de asesinatos que dejó cuatro personas muertas entre el domingo 13 y el lunes 14 de septiembre. Según señaló, esta escalada de violencia reproduce un escenario que, a su juicio, Bolivia ha enfrentado en los últimos 20 años y responde a la intención de debilitar el control institucional y el estado de derecho.
Para hacer frente a la situación, el Gobierno dispuso el despliegue inmediato de la Unidad de Fuerzas Especiales F10, con el objetivo de reforzar la seguridad en la zona mediante una coordinación entre el Ejecutivo, la Policía Nacional y la gobernación cruceña. La intervención, de acuerdo con lo anunciado, será notoria y permanente.
Paz Pereira se refirió al tema durante la presentación de un proyecto piloto de explotación hidrocarburífera en el campo Montecristo, en la zona de Okinawa, Santa Cruz. Allí explicó que recibió un informe detallado de las Fuerzas Armadas para articular esfuerzos de contención frente al crimen organizado. En ese contexto, cuestionó el accionar de estas estructuras delictivas y sostuvo que buscan operar en países sin instituciones sólidas ni reglas claras.
El mandatario afirmó que las mafias internacionales pretenden debilitar las normas y el control estatal para actuar con libertad, y remarcó que esa lógica ha marcado lo ocurrido en los últimos años. La respuesta estatal, insistió, apunta a recuperar el orden y garantizar seguridad en una región golpeada por la violencia.
La medida había sido anticipada por el ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, quien aseguró que la presencia militar será visible y sostenida. Paz Pereira, por su parte, ratificó el compromiso del Gobierno de enfrentar este tipo de ilícitos, aun cuando ello implique un alto costo, al considerar que se trata de un paso necesario para asegurar el desarrollo futuro del país.