Un análisis de laboratorio reciente ha confirmado que el agua del río San Juan del Oro es adecuada para actividades agrícolas y ganaderas, desmintiendo las preocupaciones sobre contaminación minera que afectaron al sector productivo durante más de un año. Este estudio técnico busca restablecer la confianza de los consumidores y mitigar las pérdidas económicas ocasionadas por la polémica generada en la gestión anterior.

Entre 2024 y parte de 2025, el río San Juan del Oro fue objeto de controversia debido a denuncias que alertaban sobre una posible contaminación derivada de la minería en las zonas altas del afluente, ubicadas en el departamento de Potosí. Estas acusaciones señalaban riesgos para la salud pública y la calidad de los productos agrícolas cultivados en la cuenca, que abarca áreas productivas en Potosí, Tarija y Chuquisaca.

No obstante, la Asociación de Productores de Hortalizas del Valle del Sur (Aprovasur) informó que un estudio realizado en julio de 2025, con muestras tomadas directamente del río, reveló que el agua cumple con los parámetros establecidos por la normativa vigente para su uso en la producción agrícola y pecuaria. Según el dirigente de Aprovasur, Jorge Tejerina, los análisis efectuados por entidades técnicas de la Gobernación de Tarija descartaron la presencia de contaminantes que pudieran afectar la salud o la producción.

Tejerina criticó la alarma generada en la administración anterior, atribuyendo la difusión de sospechas infundadas a la exdiputada tarijeña Esther Sánchez, quien promovió la idea de contaminación minera sin contar con evidencias concluyentes en aquel momento. La Asociación explicó que la divulgación tardía de los resultados se debe a que estos fueron conocidos recientemente, motivo por el cual recién ahora se ha hecho público el informe.

Las denuncias sobre contaminación no solo generaron un debate ambiental, sino que también impactaron negativamente en la economía local. Los productores señalaron que el daño a la reputación de sus productos limitó la comercialización en mercados del interior del país, afectando zonas como Tupiza, Yunchará, Carreras, Villa Abecia, El Puente y Culpina, donde la producción es segura para el consumo humano.

Con la certificación de la calidad del agua, los agricultores planean reactivar la venta de sus productos en mercados clave como Santa Cruz, El Alto y La Paz, donde tradicionalmente abastecen hortalizas y otros alimentos frescos.

Además, Aprovasur impulsa la creación de la Cámara Agropecuaria del Sur, una organización destinada a unificar a los distintos sectores productivos del sur del país. Este organismo buscará fortalecer la defensa del sector frente a desafíos estructurales como el contrabando, la competencia desleal y la ausencia de políticas que protejan al productor nacional. La iniciativa también apunta a promover la soberanía alimentaria mediante la producción local de alimentos saludables y seguros

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